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Los retos de la política industrial europea para potenciar el liderazgo digital

 

La nueva estrategia industrial europea recoge diversas propuestas para superar el doble reto de la transición ecológica y digital, al tiempo que se refuerza la competitividad de la industria de la región. Pero, ¿cómo pueden aplicarse en la práctica estas soluciones? El European Internet Forum reúne a representantes de las instituciones europeas y del sector privado para aportar una perspectiva intersectorial en este ámbito. Christoph Steck, director de Políticas Públicas e Internet de Telefónica, repasa los retos y las propuestas más relevantes para conseguir un liderazgo digital europeo basado en valores.

 

 

La tecnología se ha convertido en el campo de juego de la geopolítica

La aceleración exponencial de la transformación digital y la adopción masiva de servicios digitales ha puesto de manifiesto la oportunidad y la importancia de la estrategia europea de "conformar el futuro digital de Europa". La situación de emergencia generada por el Covid-19 ha introducido un sentido de urgencia para modernizar las políticas y la regulación de forma precipitada.

Nos encontramos en un momento de inflexión. A corto plazo, nos enfrentamos a una crisis económica acompañada de importantes efectos negativos en el tejido industrial europeo, que no hará sino profundizar las desigualdades sociales, económicas y territoriales existentes. Ante esta realidad, necesitamos ampliar el alcance y apostar por un liderazgo tecnológico europeo basado en valores.

 

"Existe la sensación en Europa de que nos hemos convertido en los árbitros del gran juego entre Estados Unidos y China, pero esto no es suficiente. Tenemos que ser conscientes de que el árbitro no va a ganar el partido que se juega actualmente fuera de Europa"

 

Para ello, debemos promover el liderazgo de las empresas europeas y nuestra autonomía estratégica en el ámbito digital. La nueva estrategia industrial en la que trabaja la Unión Europea es una palanca clave para lograr este objetivo. No podemos olvidar que, para defender los valores europeos a nivel mundial, necesitamos fomentar la competitividad de las empresas europeas para crear valor económico y digital.

 

El papel protagonista de las infraestructuras y la conectividad

La resiliencia de las infraestructuras críticas europeas, como es el caso de las redes de telecomunicaciones, son esenciales para alcanzar una transición digital y verde.

La conectividad ya no se limita a la simple transferencia de información entre los puntos A y B. Las redes de alta capacidad, como el 5G y la fibra, unidas a otras tecnologías, como OpenRan, Inteligencia Artificial y Edge computing, abren un abanico de oportunidades para digitalizar completamente las empresas y las Administraciones Públicas. Sin embargo, la digitalización plena de la sociedad europea será inalcanzable si las condiciones de inversión en redes y la regulación existente continúan en la dirección contraria.

La UE se enfrenta a una brecha de inversión considerable en comparación con otras partes del mundo.  La inversión per cápita en Europa fue de 94,8€, lo que supone menos de la mitad de los 214€ invertidos en EEUU en 2019. Paradójicamente y, a pesar de estas cifras, si se comparan los ingresos, los operadores europeos están intensificando las inversiones: 18,7% en Europa, frente a menos del 16% en EEUU. Esta situación no es sostenible a largo plazo.

El dilema existente para atraer inversiones se basa fundamentalmente en el precio y la rentabilidad. El único sector en Europa que ha sido deflacionario es el de las telecomunicaciones, lo que está afectando a la capacidad de invertir en el despliegue de nuevas redes. De hecho, se ha observado una clara erosión del valor de las empresas de telecomunicaciones debido a un marco regulatorio y un mercado digital desequilibrado. La UE debe reaccionar a tiempo para crear las políticas, la regulación y los incentivos adecuados para innovar y atraer inversiones.  

Son necesarias una regulación adaptada a la realidad y políticas renovadas en Europa que permitan un cambio de paradigma en términos de inversiones, costes, ecosistemas de competencia, innovación y alianzas para el despliegue entre empresas.

Este es el caso del acuerdo MoU (Memorandum of Understanding), suscrito por distintos operadores de telecomunicaciones para implementar y desplegar soluciones Open RAN en Europa, o la alianza entre Telefónica y Allianz para llevar fibra a las zonas rurales de Alemania a través de una plataforma mayorista. En definitiva, la nueva economía y dinámica digitales exigen actualizar las normas en muchos ámbitos, facilitando el despliegue ubicuo de nuevas redes de banda ancha seguras y ultrarrápidas para impulsar a las empresas europeas hacia el liderazgo a nivel mundial.

En esta línea, también será fundamental potenciar un enfoque de colaboración entre los sectores público y privado, un Digital Deal, basado en un modelo de gobernanza que sea capaz de combinar los aspectos sociales, medioambientales y económicos para lograr una transición digital sostenible a largo plazo.

Telefónica ha desarrollado un nuevo Pacto Digital para reconstruir mejor nuestras sociedades y economías, contribuyendo a un mundo más inclusivo, justo y sostenible. La digitalización es esencial y, por lo tanto, los actores privados y públicos deben trabajar juntos sin dejar a nadie atrás. Esta apuesta significa crecimiento, empleo de calidad, sostenibilidad e inclusión, pero las políticas y las normativas no pueden ir en sentido contrario. 

 

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Lourdes Tejedor / @madrid2day

Equipo de Políticas Públicas, Telefónica.