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El futuro del sector de telecomunicaciones europeo y la digitalización de la economía

Post Alierta ToledoEn este post el equipo de public policy quiere compartir con sus lectores un resumen de las ideas más destacadas del Presidente de Telefónica, César Alierta, tras su intervención y aparición en distintos foros desde el inicio del año. Merece la pena revisar estas ideas y reflexionar sobre cuáles deben ser las mejores repuestas para que Europa vuelva a ser un modelo de éxito en lo económico y en lo social.

 

En primer lugar, César Alierta ha destacado el hecho de que estamos viviendo la mayor revolución en la historia de la humanidad: la revolución digital. Su impacto es de tal calado que está transformando la sociedad a un ritmo de cambio desconocido hasta la fecha. A su vez, el grado de digitalización de la economía y de la sociedad, y el uso de tecnologías digitales están influyendo muy directamente sobre la productividad y la innovación, y en consecuencia sobre los niveles de bienestar y desarrollo.

 

En segundo lugar, ha subrayado que la dimensión de la revolución digital es tal que nos encontramos en el umbral de una nueva era: la era de la Internet Industrial, o también conocida como la era de la Economía Digital, que nace de la convergencia del sistema industrial global sumada a la nueva capacidad de computación y de análisis, los sensores de bajo coste o la multiplicación de la conectividad. La innovación y el cambio, sus elementos característicos, suponen una revisión de los procesos de negocio y el desarrollo de software. Por ello, si Europa quiere estar a la cabeza de las economías mundiales ha de valorar qué hacer. En todo caso, tenemos que hacer un grandísimo esfuerzo de inversión en software y en bases de datos, es decir, necesitamos más "softwarización".

 

El Presidente de Telefónica también ha apuntado que liderar la Internet Industrial no es solo liderar un sector, el digital. Más bien se trata de liderar toda la economía ya que hoy no se puede diferenciar la economía digital de la real. Lo cierto es que Europa se está quedando atrás no solo en relación a los EE.UU., sino también respecto a otros países como Corea e Israel. Si no se adoptan las políticas adecuadas en esta nueva ola de digitalización, las consecuencias para los ciudadanos europeos pueden ser dramáticas en términos de empleo y creación de riqueza. Por todo ello, debemos concebir el proceso de digitalización de nuestras sociedades de forma global y apostar por la generación de talento y empresarios “digitalizados”.

 

En cuarto lugar, también ha abordado algunos de los desafíos a los que nos enfrentamos. La nueva era de la digitalización de la economía se basa en la conectividad, y esto convierte al sector de las telecomunicaciones en un agente clave para el futuro. Sin embargo, el sector de las telecomunicaciones afronta una situación compleja derivada de la transformación de los negocios, las dificultades para monetizar el imparable crecimiento del tráfico de datos, y los ingentes esfuerzos de inversión para mejorar las redes y poder así hacer frente a la creciente demanda de los clientes digitales. Adicionalmente, el marco regulador europeo no está ayudando, sino más bien ralentizando el desarrollo de la economía digital.

 

Por otra parte, las empresas de telecomunicaciones europeas están compitiendo en desventaja con las grandes empresas de Internet, los OTTs (la mayoría de ellos estadounidenses), que prestan también sus servicios en Europa pero no invierten significativamente (sólo 30 M €), no crean puestos de trabajo en Europa, y apenas si pagan impuestos. Por último, las empresas de telecomunicaciones, Internet y tecnología no europeas atraviesan una condición económica que podría permitirles tomar el control de la industria europea. Esta circunstancia es preocupante y nos debe llevar a la reflexión.

 

Un importante desafío son los desequilibrios regulatorios actuales en el ámbito europeo. La situación actual no es sostenible, y los operadores telco europeos precisan un escenario equilibrado con otros agentes en el ecosistema digital, en particular con las empresas de Internet. La urgente revisión de las políticas y la regulación ha de tener en cuenta toda la cadena de valor de Internet para garantizar la no discriminación y el level playing field entre todos los agentes, aplicando el principio de "mismo servicio, mismas reglas". En este sentido las propuestas que ha propuesto César Alierta pueden resumirse en torno a asuntos como:

 

  • El desarrollo de la nueva infraestructura digital.
  • Definir políticas sobre neutralidad digital a lo largo de toda la cadena de valor (y no en la Neutralidad de Red) así como otras para garantizar la portabilidad de vida digital entre plataformas y la interoperabilidad de las redes y de los ecosistemas.
  • Apoyar una Industria de servicios digitales en la UE competitiva a escala global.
  • Adoptar una política de espectro inteligente que ponga a disposición de los operadores el espectro en los momentos adecuados en condiciones armonizadas.

 

Por último, ha destacado que es esencial que Europa tenga una sola voz en la economía digital y para ello es básico crear un mercado único digital. Europa lo necesita ahora. Y con más urgencia que nunca tienen que ponerse en marcha políticas que faciliten y promuevan la inversión y los negocios. Si esto no ocurriera, la consecución de una verdadera unión económica estaría en entredicho y ello repercutiría negativamente sobre la innovación y el liderazgo tecnológico.

 

En resumidas cuentas, hay grandes retos por delante, pero Europa tiene activos importantes para asumir un papel de liderazgo en la economía digital. Todavía contamos con un sector de las telecomunicaciones fuerte, escala en los mercados, y un entorno cultural que debe ser capaz de retener y atraer talento global.

 

Europa afronta la gran oportunidad de liberar todo el potencial de la economía digital y juntos podemos fomentar la digitalización de nuestras sociedades y economías. Ahora Europa debe recuperar el liderazgo en la economía digital, y en la Internet Industrial. Por esta razón, necesitamos una ambición común, y el trabajo conjunto de los sectores público y privado, así como las políticas adecuadas para que esto sea posible.

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Chema Alonso

Chief Data Officer, Telefonica.