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Economía de Internet: ¿Es posible crear empleo en la Red?

Economía de InternetDurante la 5ª edición del Foro de Gobernanza de Internet en España (IGF Spain) que se ha celebrado en Madrid, durante los días 27, 28 y 29 de mayo, pude asistir a la mesa redonda sobre Economía de Internet. Durante la misma se debatió sobre la cuestión cada vez más candente de si la Red crea o destruye empleo.

 

La mesa fue moderada por Juan Manuel Zafra (UC3M) que contó con los siguientes ponentes para desarrollar la discusión:

 

Antonio Fumero (Open Middleware)

 

Esperanza Ibáñez (Google)

 

Enric Senabre (Goteo.org)

 

Ignacio Muro (Asinyco)

 

Maite Arcos (Orange)

 

Antonio Fumero destacó que se está produciendo un aumento del emprendimiento individual que cuenta con cierto apoyo, más o menos organizado, desde las distintas administraciones. Existen informes positivos y negativos que intentan contestar a la pregunta sobre la que gira esta mesa, pero en su opinión, lo interesante es definir qué entendemos por “empleo” en el siglo XXI. Para él, desde luego, el tipo de empleo que se está creando en Internet no es mayoritariamente del tipo “clásico”, esto es, un empleo con horario definido y remuneración fija y suficiente para mantener una familia. Internet está permitiendo la creación de nuevos esquemas de trabajo en los que una persona puede realizar trabajos más o menos esporádicos para distintas empresas y de forma simultánea. Se trata de una nueva forma de trabajar sobre la que habrá que redefinir un nuevo modelo de relaciones laborales.

 

Esperanza Ibañez se mostró optimista. Existen muchos datos positivos que relacionan directamente una mayor penetración de las TIC y la innovación con niveles de paro muy bajos. Para ella son claros ejemplos de esta correlación los EEUU y Corea del Sur. Lo realmente importante es que la sociedad se de políticas públicas que incentiven la inversión, la innovación y la atracción de talento. Aquellos países que estén preparados, podrán disfrutar unos niveles de paro menores que aquellos otros que sean menos innovadores y abiertos a los cambios.

 

Enric Senabre centró su intervención en la importancia que tiene la microfinanciación colectiva para el desarrollo de empresas en Internet y la necesidad de establecer mecanismos legales y administrativos que la promuevan.

 

Ignacio Muro, basándose en datos publicados por la OCDE, ilustró un panorama no tan optimista en el que aparece una creciente desigualdad en la distribución de rentas producto de la concentración de la riqueza en cada vez menos manos, incluso en aquellos países donde la economía de Internet está triunfando, por ejemplo Estados Unidos. También destacó que existe un creciente desequilibrio geográfico en la creación de empleo debido a que no todos los países están adecuadamente preparados para la nueva economía digital. Tal y como ocurrió con los procesos industriales, los procesos de conocimiento se están segmentando y normalizando en piezas que, una vez digitalizadas, pueden ser incorporadas a procesos software o robotizadas. La sustitución por máquinas es imparable.

 

Maite Arcos hizo una defensa de la labor de los operadores como posibilitadores de la revolución digital. Sus multimillonarias inversiones en redes han permitido que Internet llegue a una parte muy grande de la humanidad y es necesario realizar repensar la regulación para no poner en peligro la sostenibilidad económica de todo el hipersector de las TIC. El nuevo marco debe considerar servicios y no agentes (algo en lo que la representante de Google coincidió) y debe ser equilibrado e igual para todos. Aspectos como la privacidad, la interoperabilidad, la portabilidad y la fiscalidad, deben aplicar por igual a todos los agentes en la cadena de valor si queremos mantener un sistema sostenible que asegure las inversiones en nuevas redes.

 

Durante el intercambio de opiniones con el público, pudimos ver claramente como existen personas más pesimistas que piensan que la nueva economía de Internet no solo está destruyendo empleo sino que además el nuevo empleo que se crea es mucho más inestable, lo que tendrá como consecuencias la desaparición del estado de bienestar. Frente a esta visión, otros asistentes opinaron que eso es una visión cortoplacista que no tiene en cuenta el nacimiento de nuevos nichos de empleo y de nuevas actividades que sin duda traerá la economía digital.

 

Estoy seguro que este debate se volverá a plantear en la próxima edición del IGF global que se va a celebrar en Brasil el próximo mes de noviembre. Es un tema apasionante que nos afecta a todos.

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