¿Cómo se podría definir la vida digital?

¿Qué es la vida digital? ¿Cómo ha evolucionado? ¿De qué forma puede organizarse?

Félix Hernández

Félix Hernández Rojas Seguir

Tiempo de lectura: 8 min

Vida digital es un concepto que engloba el conjunto de actividades y experiencias que tenemos como individuos, como seres humanos en los entornos digitales. No solo incluye comportamientos de compra online, redes sociales o uso en general de la tecnología, sino que considera el impacto que tiene lugar en nuestras relaciones personales, sociales y económicas.

¿De qué forma ha ido evolucionando este concepto en los últimos años?

La palabra que lo define es la sofisticación y su mayor contagio a cada vez más aspectos de nuestra vida, de tal forma que para muchos la vida física-online es un completo continuo. Comienzo una serie de actividades en un espacio y las finalizo en el otro. Este sería su superpoder, pues la digitalización permite virtualizarnos y alcanzar o acelerar actividades que hace unos años no habríamos ni imaginado. ¿No es fascinante?

¿Cuáles han sido sus principales cambios?

El covid nos ha marcado porque somos cada vez menos ingenuos. Existe un espíritu crítico extendido hacia las redes sociales y la desinformación. Pero nos queda camino por aprender, hay “consumos digitales” completamente tóxicos o altamente adictivos. Ahora somos completamente conscientes del poder positivo y negativo del “algoritmo”.

Y el consumo en términos de horas delante de las pantallas o móviles se encuentra estabilizado, quizás también porque no nos quedan más horas del día. Categorías como banca, comercio, educación se encuentran completamente asimiladas como usos habituales bajo el formato digital.

Pero por mi perfil soy tecno-optimista creo que los beneficios han sido enormes hasta este momento. Y en el camino hemos aprendido a ser sensibles a la brecha digital.

¿Cómo se irá modificando la vida digital en el futuro?

Aquí tenemos un driver crítico que es la incorporación de la IA generativa. Y es una gran incógnita, no sabemos su influencia en nuestro próximo comportamiento. Vivimos un momento tan intenso como fue la llegada de los móviles inteligentes o la banda ancha. ¿Cómo nos afectará? ¡No lo sabemos!

Si se analiza con cuidado vemos que estamos utilizando un producto (los GPTs) sin conocer los peligros que entrañan, son esencialmente un producto en Beta que estamos “probando” masivamente: ¿dejarías a tu hijo hablar solo con un desconocido?

Pues pasa un poco así. ¿Qué parte de tu intimidad entregarías sabedores que los LLM se encuentran controlados por unos pocos? Ya nos pasó con las redes sociales, conocemos los desastres que provocan y espero que no se repitan. Los malos están fuera y son usuarios avanzados de estas herramientas.

Y es que escuchamos noticias terribles sobre la pérdida de control sobre nuestros datos, o cómo podríamos ser secuestrados por agentes “personales” que ya no es que nos acompañen o nos mejoren, sino que nos secuestran con una completa delegación de nuestras decisiones.

Yo creo que hay que ser dar pasos con decisión, pero nunca de forma alocada: la IA generativa es una herramienta increíble y tenemos que explorarla con rigor (y curiosidad) para capturar sus aspectos positivos. Es parte lo que busca la regulación de los algoritmos (al hilo del IA act) pero también precisan una actitud personal educada.

¿A qué sectores de la población afectarán principalmente los cambios que se produzcan a medio/largo plazo?

Me preocupa sobre todo los más jóvenes porque sobre ellos se construye la sociedad que viene. La palabra “nativo digital” ha dejado de aplicar. Ya nadie da por supuesto que por tener un móvil entre las manos seas más sabio o que desarrolles una habilidad “especial” o “diferencial”, estamos comprendiendo que casi justamente sucede lo contrario si no ejercemos un control parental y una educación al respecto.

Tenemos así cada vez más movimientos que buscan la supervisión sobre las pantallas, pero hace falta más, un profundo cambio en las aulas y en el resto de stateholders. Tenemos nuestra atención secuestrada (un poco parafraseando al filósofo Byung-Chul Han, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025) y quizás a mi me afecte menos porque vengo de un mundo donde no había móviles. Pero los jóvenes necesitan comprender y ejercer la desconexión. Esto es urgente.

¿Cómo puede organizarse la vida digital?

Esta pregunta me encanta. Hace falta aún mucha educación (como he dicho antes y creo que es el punto crítico) a la hora de entender cómo proteger nuestra identidad, nuestros datos y responsabilizarnos de nuestro consumo. Esto sí es con independencia de nuestra edad. Aplica a todos. Los adultos somos los primeros que tenemos que ser responsables y aplicar las herramientas de organización digital. Y organizarse en la vida digital implica sobre todo pensamiento crítico.

¿Llegará la vida digital a ser indistinguible de la vida física?

Afortunadamente lo dudo (al menos a corto plazo). El metaverso tal y como fue definido hace un par de años no ha tenido éxito. Los dispositivos altamente inmersivos (las gafas) son poco prácticos y muy caros.

Claro que vamos a ver nuevas oleadas de dispositivos “ultraatractivos” y dotados de IA que permitirán desarrollar interfaces alternativas, pero yo creo que siempre dentro de la realidad física. La experiencia clave será “compatibilizar” ambos mundos. En este equilibrio reside nuestra felicidad y obtener el mayor beneficio de la potencialidad aumentada que nos proporciona lo digital.

La palabra que lo define es la sofisticación y su mayor contagio a cada vez más aspectos de nuestra vida, de tal forma que para muchos la vida física-online es un completo continuo[MO1] . Comienza con una serie de actividades en un espacio y las finalizo en el otro. Este sería su superpoder, pues la digitalización permite virtualizarnos y alcanzar o acelerar actividades que hace unos años no habríamos ni imaginado. ¿No es fascinante?

¿Cuáles han sido sus principales cambios?

El Covid nos ha marcado porque somos cada vez menos ingenuos. Existe un espíritu crítico extendido hacia las redes sociales y la desinformación. Pero nos queda camino por aprender, hay “consumos digitales” completamente tóxicos o altamente adictivos. Ahora somos completamente conscientes del poder positivo y negativo del “algoritmo”.

Y el consumo en términos de horas delante de las pantallas o móviles se encuentra estabilizado, quizás también porque no nos quedan más horas del día. Categorías como banca, comercio, educación se encuentran completamente asimiladas como usos habituales bajo el formato digital.

Pero por mi perfil técnico, soy tecno-optimista y creo que los beneficios han sido enormes hasta este momento. Y en el camino hemos aprendido a ser sensibles a la brecha digital.

¿Cómo se irá modificando la vida digital en el futuro?

Aquí tenemos un driver crítico, que es la incorporación de la IA generativa. Y es una gran incógnita, no sabemos su influencia en nuestro próximo comportamiento. Vivimos un momento tan intenso como fue la llegada de los móviles inteligentes o la banda ancha. ¿Cómo nos afectará? ¡No lo sabemos!

Si se analiza con cuidado vemos que estamos utilizando un producto (los GPTs) sin conocer los peligros que entrañan. Es esencialmente un producto en Beta que estamos “probando” masivamente: ¿Dejarías a tu hijo hablar solo con un desconocido?

Pues pasa un poco así. ¿Qué parte de tu intimidad entregarías sabiendo que los LLM[MO2]  se encuentran controlados por unos pocos? Ya nos pasó con las redes sociales, conocemos los desastres que provocan, así que espero que no se repitan. Los malos están fuera y son usuarios avanzados de estas herramientas.

Y es que escuchamos noticias terribles sobre la pérdida de control sobre nuestros datos, o cómo podríamos ser secuestrados por agentes “personales”, que ya no es que nos acompañen o nos mejoren, sino que nos secuestran con una completa delegación de nuestras decisiones.

Yo creo que hay que ser dar pasos con decisión, pero nunca de forma alocada: la IA generativa es una herramienta increíble y tenemos que explorarla con rigor (y curiosidad) para capturar sus aspectos positivos. Es parte lo que busca la regulación de los algoritmos (al hilo del IA act) pero también precisan una actitud personal educada.

¿A qué sectores de la población afectarán principalmente los cambios que se produzcan a medio/largo plazo?

Me preocupa sobre todo los más jóvenes porque sobre ellos se construye la sociedad que viene. La palabra “nativo digital” ha dejado de aplicar. Ya nadie da por supuesto que por tener un móvil entre las manos seas más sabio o que desarrolles una habilidad “especial” o “diferencial”, estamos comprendiendo que casi justamente sucede lo contrario si no ejercemos un control parental y una educación al respecto.

Tenemos así cada vez más movimientos que buscan la supervisión sobre las pantallas, pero hace falta más, un profundo cambio en las aulas y en el resto de stateholders. Tenemos nuestra atención secuestrada (un poco parafraseando al filósofo Byung-Chul Han, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025) y quizás a mi me afecte menos porque vengo de un mundo donde no había móviles. Pero los jóvenes necesitan comprender y ejercer la desconexión. Esto es urgente.

¿Cómo puede organizarse la vida digital?

Esta pregunta me encanta. Hace falta aún mucha educación (como he dicho antes y creo que es el punto crítico) a la hora de entender cómo proteger nuestra identidad, nuestros datos y responsabilizarnos de nuestro consumo. Esto sí es con independencia de nuestra edad. Aplica a todos. Los adultos somos los primeros que tenemos que ser responsables y aplicar las herramientas de organización digital. Y organizarse en la vida digital implica sobre todo pensamiento crítico.

¿Llegará la vida digital a ser indistinguible de la vida física?

Afortunadamente lo dudo (al menos a corto plazo). El metaverso tal y como fue definido hace un par de años no ha tenido éxito. Los dispositivos altamente inmersivos (las gafas) son poco prácticos y muy caros.

Claro que vamos a ver nuevas oleadas de dispositivos “ultraatractivos” y dotados de IA que permitirán desarrollar interfaces alternativas, pero yo creo que siempre dentro de la realidad física. La experiencia clave será “compatibilizar” ambos mundos. En este equilibrio reside nuestra felicidad y obtener el mayor beneficio de la potencialidad aumentada que nos proporciona lo digital.

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