¿Qué son las habilidades blandas o soft skills?

¿Sabías que cerca del 85% del éxito profesional se debe a las habilidades blandas?

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Alberto Alías Martín Seguir

Tiempo de lectura: 5 min

¿En qué consisten las habilidades blandas o soft skills?

De forma muy resumida y en comparación con las habilidades duras, podría decir que, si las habilidades duras nos permiten comprender y ejecutar técnicamente nuestro trabajo, las habilidades blandas son las que hacen posible colaborar y trabajar en equipo de manera eficiente.

Ambas son esenciales. La buena noticia es que pueden aprenderse y desarrollarse; la menos buena, que si las habilidades blandas no se practican con constancia pierden su valor.

Las habilidades blandas son las que nos permiten trabajar con eficiencia en equipo, comunicarnos con claridad, colaborar, buscar soluciones y resolver conflictos.

¿Cuáles son sus características principales?

Es posible que vuelva a simplificar la respuesta, pero diría que las habilidades blandas son aquellas que nos ayudan a conocernos mejor y a contribuir de forma positiva al grupo.

Mientras que las habilidades duras dependen del conocimiento técnico adquirido, las blandas se desarrollan con la práctica, la experiencia y la interacción con los demás.

¿Qué ejemplos existen?

Siempre me ha interesado y acompañado el tema de la evolución y la idea de que no sobrevive la especie más fuerte, sino la que mejor se adapta, tal y como postuló Darwin. Este concepto no solo aplica a la naturaleza, sino también se puede aplicar a nuestra sociedad y nuestras empresas.

Entender esta idea, nos enseña a relacionarnos de una forma más eficiente: a comunicarnos con claridad, a aceptar el cambio, a liderar con generosidad, a buscar soluciones colectivas y a cultivar la empatía, la creatividad y la integridad. Todas estas cualidades son buenos ejemplos de habilidades blandas y sostienen sin darnos cuenta la armonía de los grupos, igual que pasa con una orquesta bien coordinada.

De todas formas, si debo elegir un punto de partida, sería la curiosidad. Es la chispa que despierta las preguntas y abre el camino del análisis. De ella nace el impulso para encontrar soluciones sencillas y eficaces, fieles al espíritu de la navaja de Ockham, que nos recuerda que, ante la complejidad, la opción más simple suele ser la más acertada.

Gracias a la curiosidad tenemos personas que marcan la diferencia. Son aquellas que se plantean preguntas pertinentes y, gracias a la experiencia y a la intuición, son capaces de anticipar riesgos y prever escenarios.

¿Por qué son tan importantes?

Las habilidades blandas actúan como el pegamento que cohesiona al grupo, el catalizador de los buenos momentos, el origen de las ideas y el motor que permite resolver conflictos difíciles.

Bien empleadas, marcan la diferencia entre un trabajo correcto y uno excelente.

Un ejemplo sencillo de buen uso es el llamado ‘efecto Sherezade’, la capacidad de captar la atención y despertar interés a través del relato. Es una habilidad que se puede aprender. Sin embargo, si se usa solamente para beneficio propio, sin buscar el bien del equipo ni aportar soluciones, y solamente para pasar un día más sin implicación real, termina generando problemas: debilita al equipo, daña los proyectos y perjudica a la organización.

¿En qué se diferencia de las hard skills o habilidades duras?

Las habilidades duras son las competencias técnicas y específicas necesarias para desempeñar las funciones de un puesto de trabajo.


Las habilidades blandas, en cambio, son transversales y pueden aplicarse en prácticamente cualquier función o contexto profesional.

¿Cómo se complementan?

Un estudio realizado por la universidad de Harvard, la Carnegie Foundation y el Stanford Research Center señalan que cerca del 85% del éxito profesional se debe a las habilidades blandas, una conclusión que ya aparecía reflejada en un análisis de referencia de hace más de un siglo.

El 15% de las habilidades duras son absolutamente necesarias y el 85% de las habilidades blandas son las que le dan valor.

A lo largo de mi vida profesional he participado en numerosos proyectos y he desempeñado funciones muy diversas. Mis mejores experiencias y los resultados más satisfactorios siempre han surgido en equipos formados por profesionales de distintas edades y con formaciones muy variadas: filólogos, psicólogos, biólogos, matemáticos, químicos, físicos, ingenieros, informáticos, abogados, economistas o especialistas en disciplinas de formación profesional entre muchas formaciones. Esa diversidad permite observar los retos desde múltiples perspectivas y ha sido clave para afrontar proyectos técnicos y transformaciones digitales complejas.

Cuando he visto que equipos o iniciativas no han cumplido las expectativas iniciales, una de las causas que hay que revisar es la misma: la falta de habilidades blandas para colaborar, comunicar y trabajar en equipo.

¿En qué medida afecta el impacto de las nuevas tecnologías en las habilidades blandas?

Las nuevas tecnologías nos ofrecen herramientas valiosas para poner en práctica algunas habilidades blandas. Aplicaciones para organizar tareas, gestionar descansos mediante la técnica Pomodoro o mejorar nuestros hábitos de trabajo. importantes para nuestra empresa.

Con las nuevas tecnologías podemos formarnos de manera autónoma en cualquier momento: desde plataformas corporativas hasta cursos abiertos y contenidos divulgativos centrados en el desarrollo de habilidades blandas.

En un tiempo de cambio acelerado por la inteligencia artificial, contamos con modelos capaces de orientarnos, darnos retroalimentación y ayudarnos a practicar estas competencias. Un ejercicio sencillo consiste en utilizar la IA que más te guste para plantear un contexto, exponer un problema y pedir que responda usando los distintos sombreros de colores de la técnica de Edward de Bono. Estoy seguro de que te sorprenderá. Aun así, la decisión final sobre cómo actuar en cada contexto, siempre recae en nosotros.

Y lo que llega ahora son los agentes inteligentes: asistentes capaces de ejecutar tareas, analizar escenarios y apoyar la toma de decisiones. Serán aliados importantes para aplicar correctamente las habilidades blandas, desde gestionar situaciones con clientes hasta mediar en conflictos internos. La tecnología avanza, pero su verdadero valor depende de cómo la utilicemos.

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