- Desde el año 2019, cada 4 de enero se celebra el Día Mundial del Braille para recordar la fecha en la que nació dos siglos atrás Louis Braille, el creador de este sistema de lectoescritura para invidentes.
- ¿Sabías que una monja española creó en 1909 un dispositivo, conocido como Regleta Sor, para que los menores invidentes pudieran escribir en braille?
¿Desde cuándo se celebra el Día Mundial del Braille?
A finales de 2018, la Asamblea General de la ONU -una de las principales organizaciones de Naciones Unidas– proclamaba el 4 de enero como Día Mundial del Braille, por lo que su primera edición fue en 2019.
En la resolución A/RES/73/161 se especifica que la conmemoración de esta jornada surge de la idea de “crear mayor conciencia sobre la importancia del braille como medio de comunicación para hacer plenamente efectivos los derechos humanos de las personas ciegas y con deficiencia visual”.
Asimismo, este documento recuerda que “las Naciones Unidas propugnan el multilingüismo como medio de promover, proteger y preservar la diversidad de idiomas y culturas en todo el mundo, así como de aumentar la eficiencia y la transparencia de la Organización y mejorar su funcionamiento”.
Además, se incide en que el braille “es un medio de comunicación para las personas ciegas” y “puede ser pertinente en los contextos de la educación, la libertad de expresión y opinión y el acceso a la información y la comunicación escrita, así como en el contexto de la inclusión social de las personas ciegas”.
¿Por qué se conmemora el 4 de enero?
Aunque profundizaremos más adelante en su figura, Louis Braille nació un 4 de enero -de 1809-, por lo que esta es la razón por la que el cuarto día del año fuera el elegido para, por un lado, crear conciencia sobre este medio de comunicación y, por otro, recordar la figura del creador del sistema.
¿Qué es el braille?
El braille, según lo define Naciones Unidas en la página web sobre su día internacional, es “una representación táctil de símbolos alfabéticos y numéricos que utiliza seis puntos para representar cada letra y cada número, e incluso símbolos musicales, matemáticos y científicos”.
Un sistema utilizado por “las personas ciegas o con deficiencia visual para leer los mismos libros y publicaciones periódicas que los impresos para la lectura visual y garantizar la comunicación de información importante para ellas y otras personas y representa competencia, independencia e igualdad”.

¿Por qué es importante?
Precisamente en esta comunicación y en potenciar la independencia e igualdad de las personas con dificultades visuales o invidentes radica la relevancia del braille, permitiendo que este colectivo pueda acceder a la cultura, la información o los trámites cotidianos.
Desde la perspectiva de la inclusión, este método cuenta con la ventaja de estar universalmente reconocido contando además con una utilización generalizada disponible en numerosos entornos públicos.
¿Cuál es el origen del braille?
Inventado por Louis Braille en 1824, este sistema fue la adaptación simplificada de un código militar de puntos en relieve creado por Charles Barbier de la Serre, cuyo origen estaba en que los soldados pudieran leer mensajes en la oscuridad.
Braille se había quedado ciego a la edad de cinco años después de un accidente sufrido a los tres y, sobre el potencial que veía al sistema de “escritura y lectura nocturna” vio también sus limitaciones. Por ello, con 15 años, Braille perfeccionó el código de Barbier reduciendo el sistema de 12 a 6 puntos, mucho más fácil y rápido de leer para una persona ciega.
La adopción de este sistema oficialmente se dio en su país natal, Francia, en 1854, y algo más de dos décadas después -concretamente en 1878- se convirtió en el código internacional de escritura para personas ciegas.
Regleta Sor: dispositivo de lectoescritura para invidentes de 1909
Una de las mujeres españolas inventoras quizá no muy conocida por el gran público es María del Carmen Ortiz de Arce, una religiosa de la orden de las Hijas de la Caridad que en el año 1909 creó (y patentó) un sistema para que los menores invidentes fueran capaces de escribir en braille.
Este aparato, de 22 x 7 centímetros, fue conocido como Regleta Sor y formado por «tres renglones con veinticinco cajetines de mayores dimensiones que en el sistema braille, sobre cada uno de los cuales se encuentra un pequeño rectángulo».
Esto se complementa con un punzón para escribir el trazo de caracteres visuales con releve para ser detectables no solo al tacto, sino también a la vista.
Como se explica en la web de la ONCE -en cuyo Museo Tifológico situado en el distrito de Tetuán de Madrid puede visitarse uno de estos aparatos-, “con la Regleta Sor podía escribirse en los sistemas Braille y Llorens y fue uno más de los intentos de facilitar la comunicación escrita entre personas ciegas y videntes”.
Telefónica y la accesibilidad
Dentro del reconocimiento de la accesibilidad digital como una prioridad clave en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y en los ODS, la operadora garantiza a su clientela el acceso a la información adaptando los canales de comunicación y venta.
Dentro de estas adaptaciones se hallan las facturas, la publicidad u otra información en sistema braille, en letras grandes o en un formato electrónico accesible.
Asimismo, la compañía ofrece también accesibilidad en los call centers con comunicación mediante intérpretes, accesibilidad en el catálogo de dispositivos móviles o la formación a desarrolladores, comerciales y equipos de comunicación y marketing.









