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Industria Conectada 4.0. La transformación digital de la industria

 

 

ic40Nos encontramos inmersos en una nueva etapa de la revolución digital con la capacidad de ser aún más disruptiva que las etapas anteriores.

 

Los cambios que introduce la digitalización de la industria proporcionarán a España nuevas oportunidades de crecimiento económico y bienestar social.

 

Hoy el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, Indra, Telefónica y Banco Santander han presentado las primeras conclusiones de la iniciativa Industria Conectada 4.0, un proyecto público-privado que nace con fin de impulsar la transformación digital de la industria española.

 

Desde Telefónica queremos contribuir a este proceso desde la perspectiva y el conocimiento que supone ser el proveedor líder de servicios de conectividad, datos y soluciones digitales de este país.

 

Mencionábamos ayer en el post sobre la transformación digital de la economía y la sociedad que se van a alterar los modelos de negocio porque la tecnología lo permite. Se van a repartir nuevas cartas y nuestras empresas tienen que estar preparada para integrar la tecnología.

 

Industria Conectada 4.0 y tecnologías que lo hacen posible

 

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A diferencia de las anteriores revoluciones industriales, donde las mejoras y transformaciones surgieron de cambios en las fuentes energéticas o de materiales (ej. energía eléctrica, petróleo), de la mejora en los transportes  (ej. ferrocarril, carretera, naviera) o de la propia industria de producción (ej. mecanización y robótica), esta revolución industrial surge de la unión de la industria y el mundo físico, con el mundo de las comunicaciones y del software y supone un salto cualitativo en la organización de los modelos industriales: es la industria conectada.

 

Así, esta nueva era nace de la convergencia del modelo industrial global, con la nueva capacidad de computación y análisis, los sensores de bajo coste, y la multiplicación de la conectividad (o hiper-conectividad). Esta ola será aún más importante y disruptiva que las olas anteriores.

 

La conectividad constituye el elemento central para el proceso de digitalización de la industria, ya que permite acceder a los servicios en la nube, o al análisis de los datos. Facilita los nuevos canales, el acercamiento al cliente, la personalización, y permite crear procesos más eficientes y globales y la colaboración intra-interempresarial, entre otros.

 

Por otro lado, Internet de las Cosas permite que cualquier objeto esté conectado, a través de la red, facilitando la inteligencia autónoma en procesos y actividades. A día de hoy, tan sólo un 1% de las cosas están conectadas y se espera que en 2020 haya más de 50.000 millones de objetos conectados gracias a los sensores. Esto cambiará radicalmente los productos y servicios ofrecidos, y también la forma de trabajar de las empresas.

 

Todos tenemos que ser conscientes del potencial que supone el Internet de las cosas en todas las industrias. Porque conlleva significativas mejoras de eficiencia, productividad, calidad y seguridad gracias a la monitorización y gestión en tiempo real de objetos y personas. Y hace posible funciones tales como la trazabilidad, el mantenimiento predictivo o la eficiencia energética.

 

Un claro ejemplo son las ciudades inteligentes que pueden ser un motor de este tipo de soluciones tecnológicas o las aplicaciones derivadas de los wearables.

 

Al mismo tiempo, el Cloud Computing o computación en la nube permite la provisión de recursos hardware y software, en forma de servicio, a través de la red, en tiempo real. Es decir, hace accesible la tecnología más avanzada a todas las empresas e industrias independientemente de su tamaño.

 

En paralelo, el Big Data es imprescindible para hacer posible esta nueva revolución industrial, permitiendo un amplio abanico de posibilidades que va desde el análisis de las preferencias de los clientes, a los ajustes de la producción según las predicciones analizadas y el mantenimiento predictivo.

 

iStock_000034282008_webLa robótica y la automatización no son conceptos nuevos en la industria. Sin embargo, se están produciendo avances notables con la integración de inteligencia. Así, los sistemas de realidad virtual permiten simular entornos en los que el usuario interactúa y facilita por ejemplo el aprendizaje. Y aún más, los drones y vehículos no tripulados permitirán nuevas aplicaciones, todavía incipientes.

 

Asimismo, tecnologías como la impresión 3D están cambiando drásticamente los procesos productivos, reduciendo los precios y los tiempos de lanzamiento, facilitando la personalización, la creación de prototipos rápidos, el in-shoring de la producción y una infinidad de aplicaciones industriales, hasta hace poco inimaginables.

 

Y para hacer realidad la Industria 4.0, en España necesitamos más softwarización, es decir, más inversión en software y bases de datos. Si observamos el ratio entre la inversión en intangibles y la inversión en activos físicos vemos que es 2 en los EE.UU., mientras que es solo un 0,8 en Europa. Las nuevas aplicaciones de gestión permitirán controlar y gestionar el conjunto de sistemas y relaciones tanto internas como con clientes y proveedores. Hablamos de aplicaciones comerciales, logísticas, de producción, financieras, pero también de plataformas colaborativas.

 

Y todo ello, prestando una especial atención a la seguridad, que necesariamente tiene que estar integrada por diseño en la tecnología, en los procesos y en las infraestructuras.

 

Para alcanzar una posición de liderazgo mundial necesitamos una nueva generación de talentos digitales y empresarios, y aplicar las políticas adecuadas para el fomento de la digitalización de la industria impulsando la colaboración público-privada.

 

Ahora el gran reto es actuar con urgencia, siendo ágiles en la ejecución y aprovechando plenamente todas las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías.

 

 

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