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Facebook/Whatsapp: análisis de competencia en la nueva economía digital (i)

Facebook-Whatsapp

 

El pasado 3 de octubre la Comisión Europea aprobó la compra de WhatsApp por Facebook, en primera fase y sin ninguna condición.

 

En primer lugar, sorprende que una operación que afecta a más de 1.700 millones de usuarios en todo el mundo y a más de 300 millones en Europa podría no haber sido siquiera analizada por Bruselas. Al no superarse los umbrales del Reglamento de Control de Concentraciones, basados en la facturación de las empresas participantes, la operación Facebook/WhatsApp no era de notificación obligatoria a la Comisión Europea. Solo por aplicación del sistema de reenvíos del citado Reglamento, con cuya explicación no quiero aburrir al respetable, la concentración fue finalmente analizada en Bruselas. Ello contrasta de forma llamativa con los últimos procesos de análisis y aprobación de operaciones de concentración en el sector telecos, como por ejemplo el de la adquisición de O2 Irlanda por Hutchinson -compañías que conjuntamente contaban con apenas 2 millones de clientes- que estuvo cuestionada a lo largo de un procedimiento que duró más de un año y que terminó con la imposición de estrictas condiciones para su aprobación.

 

El actual sistema, que mantiene el volumen de negocios como único umbral para obligar a notificar una operación, obvia la realidad de Internet: el valor del activo de los datos en los mercados de doble cara (modelos de negocio basados en proporcionar servicios gratuitos a los usuarios a cambio de sus datos, que se utilizan para generar ingresos publicitarios pagados por terceras compañías). ¿Por qué estaría Facebook dispuesta a pagar US$ 19.000 millones por una empresa que genera una facturación de aproximadamente US$ 20 millones al año si no fuera por el valor de sus datos? ¿No deberíamos replantear la forma de aplicación de los umbrales en los mercados digitales para que el valor de los datos de usuarios sea una variable a considerar? Hoy antes de publicar este post me encuentro que varios ministros alemanes, en una carta dirigida a la Comisión, manifiestan la misma preocupación (entre otras) sobre el valor de los datos y cómo reflejarlo en los umbrales de control de concentraciones, especialmente en expedientes relacionados con las grandes compañías digitales como el que nos ocupa.

 

En segundo lugar, sorprende la aprobación de la operación en primera fase cuando la misma abría interesantes debates sobre los nuevos mercados digitales: Ante la Comisión se presentaba la primera oportunidad de analizar en profundidad el mercado de las redes sociales, la mensajería instantánea y otros servicios relacionados como el juego online o el comercio electrónico, y de adquirir mayor y mejor conocimiento sobre el funcionamiento de un mercado ya analizado en anteriores ocasiones cómo es el de la publicidad online. Más aún, incluso el propio Comisario de Competencia admitió que la operación generaba “challenging questions”, como la definición del mercado en servicios de comunicaciones, la competencia potencial y el papel de los datos en el análisis de competencia.

 

No se entiende por qué la Comisión no ha aprovechado esta magnífica oportunidad para analizar tales cuestiones. Muchos agentes del sector estamos convencidos de que la apertura de una segunda fase para un estudio en profundidad hubiese sido la resolución más acertada, por, entre otros, los siguientes motivos: la definición del mercado finalmente adoptada por la Comisión, la afectación a la competencia efectiva resultante de la integración de ambas compañías, y la afectación a otros mercados como el de publicidad online o el de los Sistemas Operativos móviles; motivos que justificaría un análisis en profundidad y sobre el que tratará la segunda parte de este post.

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Enrique Medina
Chief Policy Officer