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El mundo digital que deseamos - Foro anual de la OCDE

 

En el contexto del Foro anual de la OCDE, Carlos López Blanco, Director Global de Asuntos Públicos y Regulación de Telefónica, ha participado en la ponencia «El mundo digital que deseamos». 

La sesión del foro fue una oportunidad para propiciar un animado debate entre los ponentes sobre los beneficios de la transformación digital para los ciudadanos y las empresas y su poder como nivelador económico; no se dejan atrás las diferencias, la desigualdad ni a los ciudadanos; los temas relativos a la confianza, la seguridad y la privacidad; las herramientas para aquellos que dictan las políticas y cómo lidiar con las políticas heredadas; las asociaciones privadas y públicas; el trabajo, las capacidades y la educación.

 

                        Puede ver el webcast de esta interesante sesión aquí.
 

Esta sesión fue moderada por Jason Karaian, con una introducción de Andrew Wyckoff. Otros importantes ponentes que tomaron parte en el foro son Malavika Jayaram, Director Ejecutivo del Digital Asia Hub; Boris Koprivnikar, Viceprimer ministro y Ministro de Administración Pública de Eslovenia, y Nicklas Lundblad, Vicepresidente de Políticas Públicas y Relaciones Gubernamentales de Google para Europa, Oriente Medio, Rusia y África.

La digitalización es uno de los motores más potentes para aumentar el crecimiento, reforzar la competitividad, impulsar el empleo y ofrecer una mayor capacidad para tratar cuestiones sociales y medioambientales.  Según Malavika Jayaram, «se cuestiona incluso la idea del Mundo digital que deseamos. Existen muchas ideas sobre el futuro. Muchas ideas sobre lo que es la igualdad».

 

Es vital fomentar un proceso de digitalización inclusiva: identificar a las personas y empresas excluidas y llevarles al mundo digital.

 

Un marco regulador apropiado para el mundo digital, que favorezca la innovación, despliegue de infraestructuras, generación de confianza y educación son objetivos a largo plazo. En este sentido, Carlos López Blanco habló sobre «definir las reglas del juego en el mundo digital» y garantizar que los gobiernos entienden la sensación de urgencia y están listos para el desafío al que nos enfrentamos: «En el siglo XX, los países ricos serán aquellos que sean capaces de desarrollar la economía digital y la digitalización». «La región de Latinoamérica tiene un enorme potencial para ser líder»

Necesitamos adaptar el modelo institucional al nuevo ecosistema acelerado y digitalizar el Gobierno y la Administración pública, así como fomentar la digitalización de las empresas y de los procesos de producción.

Boris Koprivnikar habló sobre un «cambio de sistema», decididamente «más rápido e inteligente» en el que los gobiernos «acelerarán su actividad en el ámbito del uso de productos digitales y mejorarán la gobernabilidad» y con este fin «nos sentamos junto a otras empresas». «Antes o después tendremos una democracia repartida»

 

 

Debemos garantizar que los individuos tienen las habilidades digitales necesarias para hacer un uso provechoso de estas oportunidades. La formación digital es esencial para no perder el tren: La educación es una prioridad para desarrollar el capital humano. Según Carlos López Blanco «el nivelador más importante es la promoción de la educación»

Debemos favorecer la innovación digital, así como la emprendeduría con empresas de nueva creación (startups) y empresas pequeñas y medianas (pymes). No deben quedar atrás.  Nicklas Lundblad mencionó el papel de los gobiernos en el fomento del «espíritu de innovación y exploración». En cuanto a la innovación en las ciudades, Nicklas afirmó que «las ciudades pueden ser laboratorios para las democracias locales». Carlos indicó que «las ciudades y las regiones son el entorno perfecto para la innovación dinámica». Sobre la innovación en datos abiertos, Malavika apuntó que «lo mejor que harán a tus datos, se lo hará otra persona». Tú creas el contexto y «las personas acaban haciendo las cosas de forma diferente».

Hay que abrir un nuevo debate sobre la fiscalidad y las contribuciones al mantenimiento del sistema de seguridad social. Y el desafío de la extraterritorialidad digital continuará mostrando nuevos aspectos con la globalización y la rápida digitalización. Como dijo Carlos, «los gobiernos necesitan garantizar la cohesión social en la era de la digitalización».

Las redes son las autopistas del nuevo mundo digital. Es necesario favorecer el despliegue de accesos, rompiendo las barreras económicas, técnicas, reglamentarias y sociales que frenan el despliegue de infraestructuras y el crecimiento de Internet. Los operadores de telecomunicaciones somos una de las fuerzas motoras más importantes del progreso económico en las comunidades en las que estamos presentes. Pero además, la percepción de valor, la asequibilidad y las habilidades digitales son críticas para aumentar el uso de las tecnologías digitales y reducir la división digital, y hacen que las personas y las empresas abracen esta nueva oportunidad digital.

La confianza y la seguridad son fundamentales. Para los consumidores y las empresas es importante construir niveles más altos de confianza y reforzar la seguridad. La nueva realidad digital requiere una adaptación de los derechos fundamentales ya reconocidos en el «mundo físico», al nuevo mundo.

Carlos reveló cómo «los datos están en el centro de esta segunda ola digital»; y que la «confianza digital» es clave para liberar todo el potencial: «seguridad, transparencia, privacidad y empoderamiento de los clientes y los ciudadanos». «Los datos son mucho más que petróleo», no son «solo un bien». Destacó cómo tenemos un «reto común para el sector público y el privado para crear una ética de datos». Nicklas también recordó el «control» como un principio para fomentar la confianza. Para Malakiva, «hemos superado la propiedad de los datos de diversas formas. Es una cuestión de beneficios y derechos. Tengo ciertos derechos en relación con los datos porque se trata de mi», y remarcó: «eres responsable de lo que sucede con estos datos, así que toma solo aquellos que realmente necesitas. Lo que también es un marco para todas las leyes de protección de datos (limitación de los fines y minimización de los datos) ». Para Boris Koprivinkar, «la clave es la confianza».

Por último, el mundo está cambiando y las fronteras están desapareciendo. Necesitamos adaptar el marco regulador a un nivel apto para todos los jugadores del terreno de juego, en un mundo global.

 

 

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