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Digitalización, empleo y educación: las bases del crecimiento de América Latina


En momentos de incertidumbre no siempre es fácil encontrar aquellas oportunidades que nos marcan el camino hacia un futuro mejor. América Latina se encuentra hoy en una encrucijada. Las recientes crisis económicas (la previsión de crecimiento económico para 2017 y 2018 es del 1.1% y del 1.8% del PIB respectivamente) y sociales dibujan un futuro más oscuro del que nos indican la edad, niveles educativos y potencial de crecimiento económico de una región construida a lo largo de 500 años de historia.

Trinidad Jiménez, Directora de Estrategia Global de Políticas Públicas de Telefónica, destacó en la sesión de cierre “Desafíos para el Desarrollo Digital de América Latina”  del evento CLT que ha tenido lugar en Cartagena (Colombia), algunos de los condicionantes  que hacen de la región una de las potencialmente más prósperas del mundo.

Puedes escuchar la intervención completa de Trinidad Jimenez a partir del minuto 30 aquí:

 

 

México, Perú, o Colombia cuentan  con las poblaciones más jóvenes del planeta. Las ciudades de la región son reconocidas como verdaderos núcleos económicos, comerciales o de innovación. Medellín ha pasado de una ciudad estigmatizada por el crimen en los 80 y 90 a ser reconocida por su capacidad de innovación y superación, Sao Paulo con 22 millones de habitantes supera a naciones como Holanda y Bélgica en población y según algunos estudios será la sexta ciudad más rica del mundo en 2022.

Otra tendencia mundial que favorece el optimismo es el crecimiento económico centrado en áreas metropolitanas. Algo ya se observa en EEUU, donde en 2016 más de la mitad de las empresas se crearon en apenas 20 áreas metropolitanas de los 3.000 condados de EEUU. Os puedo dar una buena noticia, hoy alrededor del 80% de la población en América Latina vive en ciudades, en 2050 será el 90%.

Entonces, si estamos ante un continente joven, con las condiciones económicas que nos indican un futuro próspero, ¿Por qué la región crece a un escuálido 1.1% en 2017 y 1.8% en 2018?

La región entendió los errores en la macro en los 90 y los superó en los 2000. Las políticas macro de hoy (salvo alguna excepción) son las que necesitan las economías de la región. Hay que centrarse por tanto en la micro. Educación, empleo, industria y digitalización son los 4 pilares sobre los que se va a construir (o no) la economía latinoamericana de los próximos años.

 

 

Las políticas educativas son fundamentales para el desarrollo de la región y una verdadera palanca de cambio, destacó Trinidad Jimenez en su intervención.

 

Ayudar a todos los jóvenes de la región, y en especial a las mujeres, a alcanzar su potencial es la mejor inversión para el futuro de América Latina. Empoderar a los jóvenes a través de la educación y permitiendo el desarrollo de sus capacidades a través de las tecnologías digitales es un modo inteligente de crear un crecimiento inclusivo, reducir desigualdades y aumentar la productividad de los países.

 

Entre otras medidas durante la sesión se destacó:

  • Fortalecer los sistemas educativos en todas sus etapas, mejorar los programas a fin de que se adapten a las necesidades que demanda el mercado.
  •  Establecer acuerdos publico-privados que permitan identificar las necesidades de los sistemas educativos.
  • Adaptar los currículos actuales a las necesidades futuras [muchas de ellas ligadas a la explosión de la economía digital], fomentando las capacidades en ciencias, tecnología, matemáticas e  ingeniería.

 

América Latina no puede permitirse que 6 de cada 10 jóvenes que viven en los hogares más desfavorecidos no estudien ni trabajen. Además las tecnologías digitales permiten hoy llevar la educación incluso a aquellos lugares con más dificultades a través del acceso a contenidos educativos.

 

Si la educación es importante, no lo es menos el empleo. El trabajo es la actividad que requiere más horas de dedicación y es asimismo la actividad de la que depende el ingreso de la mayoría de los ciudadanos. Por tanto el futuro del empleo, tan cuestionado hoy, es una cuestión capital para cualquier sociedad.

Hoy 2 de cada 3 jóvenes latinoamericanos no están preparados para trabajos que requieren competencias técnicas, profesionales y de gestión complejas. Al mismo tiempo, un 50% de las empresas formales en la región reportan que tienen problemas para cubrir sus vacantes.

La digitalización va a hacer todavía más compleja la situación del  mercado laboral. El potencial creador y destructor de empleo de las nuevas tecnologías digitales lo desconocemos, lo que si sabemos es que esa ola de “destrucción creativa” va a generar ganadores y perdedores.

Por ello no podemos olvidar la oportunidad que la nueva ola de digitalización ofrece. El desarrollo del Ecosistema Digital en América Latina es clave para recuperar la senda de crecimiento. El grado de digitalización de la economía y de la sociedad, y el uso de tecnologías digitales, influyen en los niveles de bienestar y desarrollo, así como en la productividad, competitividad y crecimiento (puede implicar un aumento del PIB per cápita de entre el 0,3% y el 0,8% anual) así como en el grado de  innovación (un aumento de 5 puntos en el índice de digitalización puede incrementar en 17% el índice de innovación). Y tiene asimismo importantes efectos en términos de empleo: un aumento del 10% en el índice de digitalización genera una reducción del 0,72% en la tasa de desempleo. No sólo tiene impacto en puestos de trabajo asociados al sector TIC, sino que tiene impactos indirectos en otros sectores de la economía (en particular, comercio, servicios financieros, y salud).

No cabe duda que dentro de los objetivos y prioridades de la estrategia de productividad de los gobiernos de la región, debe estar el desarrollo de la digitalización de los sectores productivos, especialmente orientado a las Pymes. Para ello la colaboración público privada es fundamental.

 

El futuro de América Latina pasa por adecuar las políticas educativas, políticas de transformación digital y de empleo al entorno actual. La digitalización está cambiando radicalmente empresas, industrias, mercados y economías completas.

 

Los problemas de productividad y competitividad tan comentados y discutidos estos días en Cartagena, pasan por poner en marcha reformas complejas que incluyan políticas que permitan una digitalización sostenible, es decir, una digitalización que genere riqueza, que genere empleo, que sea inclusiva y que permita el desarrollo tanto de las economías a la vanguardia en conocimiento y tecnología como de aquellas que todavía no lo están.

La digitalización no son solo redes de telecomunicaciones y servicios sobre la red. Las redes de nueva generación, la ultra banda ancha,  son el habilitador, la condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo de la economía digital. La verdadera transformación social que está permitiendo la digitalización está en el trabajo, la educación, los nuevos negocios, en definitiva la vida digital es la vida misma.

 

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