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5G: Liderar o no liderar

 

Esa es la cuestión. La crisis sanitaria actual ha hecho que todos nos demos cuenta de que disponer de la mejor conectividad es una necesidad para sostener el funcionamiento continuo de nuestras economías y sociedades. Además, la conectividad se presenta ahora como el elemento más importante de la próxima transformación digital. Con este potencial a la vuelta de esquina, estamos siendo testigos de una carrera global por el liderazgo en materia de conectividad, en particular por el 5G, que se considera no solo el futuro de la tecnología móvil, sino un verdadero punto de inflexión que permite transformaciones industriales y modelos de negocio innovadores en múltiples sectores, a través de servicios de banda ancha inalámbrica proporcionados a velocidades de gigabit. 

Para la UE esto forma parte de una aspiración más amplia de soberanía tecnológica, reduciendo las dependencias de los poderes extranjeros y construyendo nuestras propias capacidades digitales. Y hemos sido rápidos en reclamar el liderazgo con el comisario Breton que declaró que las empresas europeas poseen el 56 % de las patentes relacionadas con el 5G, en comparación con el 30 % de China y el 10 % de los EE. UU. Sin embargo, el informe que acaba de publicar la European Roundtable of Industrialists (ERT) sugiere lo contrario, identificando un claro retraso en el lanzamiento de los servicios comerciales de 5G en Europa con más de la mitad de los 27 países de la UE que aún no han lanzado dichos servicios. También señala que en el despliegue de la infraestructura, solo se han desplegado diez estaciones base de 5G por millón de habitantes en los estados miembros de la UE activos en 5G, en comparación con las mil quinientas estaciones base por millón de habitantes de Corea del Sur. 

3G, 4G, 5G

En Telefónica estamos cumpliendo con nuestro compromiso y hemos anunciado cobertura del 75 % de la población española con 5G a finales de 2020. No obstante, creemos que el liderazgo en este espacio es más un maratón que un esprint y no debe medirse por qué país es el primero en llevar el 5G al mercado, sino por quién es capaz de lanzar servicios basados en 5G de forma sostenible, con propuestas que aporten valor a los clientes residenciales y empresariales en torno a un ecosistema desarrollado. Para que eso suceda se requieren una serie de condiciones previas que van desde un marco regulatorio propicio para la inversión a un enfoque político en materia de competencia que favorezca la consolidación en el mercado y el uso compartido de redes, a la elaboración de normas y casos de uso, o a la disponibilidad de dispositivos. Me gustaría centrarme en dos de esas condiciones previas, el espectro y la confianza.

El espectro debe estar disponible en el momento adecuado, no mucho antes o después de que se necesite. La calidad en el proceso de asignación debe prevalecer por encima de la velocidad. No podemos repetir los errores cometidos con el 3G en el año 2000, cuando el espectro se subastó 3 o 4 años antes de la madurez comercial y a precios realmente caros. Se deben otorgar licencias de espectro a precios y condiciones justos, y se debería pagar cuando se ponga a disposición de los operadores y no de antemano. Si los gobiernos europeos siguen considerando las subastas de espectro principalmente como una oportunidad para recaudar dinero, entonces el 5G tardará mucho más en hacerse realidad. Como solo se puede gastar un euro una vez, cada euro gastado en la asignación de espectro es un euro menos disponible para el despliegue de la red. La capacidad de inversión de los operadores de telecomunicaciones, que ya está seriamente dañada, no puede agotarse sustancialmente con cargas pesadas solo para que las autoridades públicas financien otras obligaciones públicas.

5g Telefónica

Por otra parte, es necesario establecer normas y despliegues energéticos más amigables y superar las preocupaciones sobre la salud y la confianza, para alcanzar una sociedad totalmente interconectada. La reacción exagerada a los posibles peligros para la salud que plantean las emisiones de EMF (Electromagnetic Fields) es un ámbito de gran preocupación para los operadores. Estamos dispuestos a cooperar con las Autoridades Públicas en un esfuerzo conjunto por crear confianza en que las estaciones base que se están construyendo cumplen con los límites establecidos por las organizaciones internacionales competentes.  

Por suerte, el maratón de 5G sigue en marcha y Europa no llega demasiado tarde para revertir estas tendencias tan preocupantes. Como declaró la presidenta von der Leyen en su discurso del Estado de la Unión (SOTEU), el plan Next Generation EU es una oportunidad única para desarrollar un enfoque europeo más coherente para la conectividad y el despliegue de la infraestructura digital. Con esto, no queremos únicamente mostrar una serie de sugerencias sobre cómo aprovechar al máximo esta oportunidad única en la vida, como puede comprobarse en nuestro Pacto Digital para reconstruir mejor nuestras sociedades y economías.        

 

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Enrique Medina
Chief Policy Officer