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¿Podrá Blockchain traer al sector de la música la transparencia que no trajo la revolución digital?

El consumo de música aumenta por todas partes, pero este enorme crecimiento en volumen no se traslada a una remuneración justa para creadores y productores porque la opacidad del sector impide saber cómo se reparte el dinero recaudado. La tecnología blockchain podría cambiar esto por su capacidad de desintermediar más las transacciones económicas unida a la posibilidad de establecer nuevos modelos de contrato.

El sector de la música siempre se suele mencionar como ejemplo de la capacidad que Internet y las tecnologías digitales en general tienen para transformar los negocios. Se trata de un sector cuya materia prima, la música, se puede digitalizar completamente, con lo que es posible reproducirla y distribuirla las veces que se quiera a un coste marginal casi igual a cero, lo que ha cambiado muy rápidamente las reglas de juego del sector. Aparecían así nuevas plataformas de distribución y nuevos modelos de negocio, a la vez que la cadena de valor cambiaba y empresas como Apple se convertían en players fundamentales a pesar de ser empresas ajenas al sector, mientras que otras completamente nuevas como Spotify aparecían en el mercado. Así, en la actualidad en Estados Unidos el porcentaje de ingresos derivados de los formatos digitales alcanza el 70% de todo el mercado de música . En España, en el año 2015 también el mercado de música digital supera al mercado de música en formato físico.

Se trata de una situación nueva que en un principio parecía que iba a provocar un beneficioso fenómeno de redistribución de los ingresos entre los agentes que participan en la cadena de valor musical. Así, el hecho de que Apple se quedara con un 30% de valor total de las ventas que se realizaban a través de su plataforma iTunes parecía una novedad que podía tener como consecuencia última que una mayor parte del negocio recayera sobre los verdaderos protagonistas de la música, sus creadores, músicos y grupos que con su talento e imaginación son capaces de convertir el sonido en magia. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, como recoge el informe de la Federación Internacional de la Industria Discográfica, los servicios en streaming se han convertido en una fuente esencial de ganancias y los artistas se quejan de que reciben migajas. “Es el mayor problema que afrontan intérpretes y discográficas. El consumo de música aumenta por todas partes, pero este enorme crecimiento en volumen no se traslada a una remuneración justa para creadores y productores”. Respecto al oligopolio que gestiona el sector, las cosas no van mucho mejor y la ansiada transparencia no solo no aumenta, sino que parece que empeora. “Además, la opacidad del sector añade gasolina al fuego. Las tres grandes multinacionales (Warner, Universal, Sony) han firmado con las plataformas acuerdos secretos (en la jerga legal, nondisclosure agreements) que impiden saber cómo se reparte el dinero recaudado”.

Parece por tanto que el sector ha cambiado en la superficie, pero en las profundidades se mantienen los mismos problemas.

En los últimos tiempos empieza a oírse cada vez más sobre las posibilidades que blockchain (la tecnología que se encuentra detrás del bitcoin) puede ofrecer en muchos sectores económicos. Por una parte, si en un principio fue vista con mucho recelo por los bancos, ahora es vista como una posible salvación que podrá tener un impacto muy positivo en sus cuentas tal y como comentamos en este mismo blog. Además, la tecnología blockchain está dando lugar a un nuevo concepto “el contrato inteligente” que se está desarrollando en el marco del proyecto Ethereum,  tema que también tratamos en este mismo blog.

La capacidad de desintermediar todavía más las transacciones unida a la posibilidad de nuevos modelos de contrato parece que pueden aportar al sector musical una nueva revolución. Por una parte, sería posible limitar el poder de las distribuidoras al facilitarse todavía más una relación directa con el usuario. Por otra parte, el concepto de contrato inteligente permitirá opciones como comprar la música para incluirla en un video de youtube, en un comercio, o en casa, con diferentes precios.

El manifiesto The Problem  ofrece una crítica al actual sistema de distribución y propone la utilización de blockchain para reemplazarlo. En la actualidad ya hay varias iniciativas que están trabajando en este concepto, por ejemplo la iniciativa ujomusic  ha creado una aplicación con la que quiere empezar a distribuir la música según este concepto, basándose en contratos inteligentes para entregar distintos tipos de licencias.

Figura 1.- Ujomusic

Otra iniciativa en este sentido es la que ofrece Peertracks. En este caso ofrecen un modelo de distribución semejante a los actuales, tanto descargas como streaming, aunque con precios de intermediación mucho menores (5% frente al 30% de iTunes). También introducen una novedad, la creación de un nuevo elemento que denominan “Notes” que está asociado a cada autor y que puede ser comprado y vendido. En realidad, se podría considerar como una especie de moneda virtual al estilo bitcoin, muy en línea con la filosofía blockchain. Estas “notes” otorgan derechos a productos relacionados con los artistas y en cierto modo se convierten en un modo de apostar por un artista emergente.

Figura 2.- Peertracks

Todo esto nos viene a mostrar como una nueva ola de desintermediación asociada a blockchain puede llevarnos a una nueva etapa de Internet y a cambios en la naturaleza de muchos negocios y a nuevos modelos de negocio. Como hemos visto, el sector de la música, por su facilidad en digitalizarse, parece idóneo para encabezar esta nueva revolución. Quién sabe si dentro de poco tiempo empresas como Airbnb o Uber, que ahora se muestran como la punta de lanza en la desintermediación, sucumban víctimas de desintermediaciones en un nuevo nivel.

Este post ha sido publicado originalmente en el blog LA COFA de Fundación Telefónica.

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