- El RGPD, la Ley de Servicios Digitales, la Ley de Mercados Digitales o la Ley de IA de la UE son ejemplos de regulación digital.
¿En qué consiste la regulación digital?
Por regulación digital se entiende el conjunto de normas y leyes que controlan las actividades desarrolladas en Internet y/o relacionadas con las nuevas tecnologías.
Su interés radica no solo en proteger a los usuarios, sino también en garantizar derechos fundamentales como el de privacidad o el de expresión, luchar contra los contenidos ilícitos o la desinformación o fomentar la competencia justa.
¿Cuáles son los objetivos principales de la regulación digital?
Como hemos citado anteriormente, la regulación digital -como su propio nombre indica- regula aspectos vinculados con el mundo digital.
Los objetivos de este tipo de regulación son que el fomento de la innovación tecnológica no vulnere derechos fundamentales, garantizar que el entorno digital sea seguro, justo y accesible para todos los usuarios y que se pueda avanzar en la creación de un marco común global que sirva para abordar desafíos tecnológicos a escala internacional.
¿Cuáles son los principales temas que trata la regulación digital?
Centrándonos en la regulación digital europea podemos encontrar ejemplos en determinados temas concretos.
Protección de datos y privacidad
El Reglamento General de Protección de Datos (frecuentemente conocido simplemente como RGPD) es la normativa europea que establece el marco para la protección de datos promoviendo la seguridad y la confianza en el entorno digital.
En vigor desde mayo de 2018, y sustituyendo a normativas nacionales anteriores, busca mediante la unificación de normativas de privacidad en la UE no solo proteger los datos de las personas físicas, sino también dotarles de mayor control sobre los susodichos.
Este reglamento otorga derechos como el acceso, la rectificación, la supresión, la limitación del tratamiento o la portabilidad de los datos de la ciudadanía.
Servicios digitales
La Ley de Servicios Digitales es una normativa europea que regula a los intermediarios online con el objetivo de crear un entorno digital justo y seguro en el que se proteja a los usuarios de publicidad engañosa o contenidos ilegales o ilícitos.
Entre sus objetivos principales se encuentra la transparencia (al obligar a las plataformas a no ser opacas en cuestiones como la publicidad, las recomendaciones o la moderación de contenidos) o la responsabilidad (haciendo que las plataformas puedan tener que rendir cuentas por los contenidos publicados).
Tal y como se recoge en la web de la Unión Europea, “la Ley de Servicios Digitales introduce normas para los servicios en línea utilizados por los ciudadanos europeos en su vida cotidiana. Estos servicios incluyen mercados, redes sociales, tiendas de aplicaciones y plataformas de viajes y alojamiento en línea”.
Competencia digital
Esta Ley de Servicios Digitales se complementa con la Ley de Mercados Digitales (DMA), un reglamento cuyo objetivo es “garantizar un sector digital competitivo y justo, que permita el crecimiento de las empresas digitales innovadoras y garantice la seguridad de los usuarios”.
Para ello, las grandes plataformas tecnológicas (llamadas “guardianes de acceso”) son reguladas con la finalidad de que no haya abusos de poder, fomentar la innovación, dotar de más opciones a los consumidores o proteger la privacidad.
Inteligencia Artificial
La Ley de IA (conocida también por su nombre en inglés, AI Act) fue la primera ley integral sobre esta materia en el ámbito mundial.
Este marco legal establece los sistemas según el nivel de riesgo, clasificándolos como inaceptable, alto, limitado y mínimo con el objetivo de garantizar que sean éticos, seguros y fiables.
De acuerdo con esta catalogación, prohíbe utilizaciones inaceptables y establece normas estrictas para las aplicaciones de alto riesgo buscando tanto la protección de los derechos fundamentales como el fomento de la innovación responsable.
Marco regulatorio pro inversión
Telefónica cuenta con un posicionamiento en el que se aboga por un marco regulatorio pro inversión y que considera que el actual marco regulatorio de las comunicaciones electrónicas, pese a haber sido exitoso en las primeras etapas de la liberalización de los mercados, ha quedado obsoleto en esta última década al afrontar los retos estructurales y económicos que afronta el sector.
Por ello, la infraestructura de conectividad digital europea está quedándose rezagada frente a otras economías desarrolladas si nos referimos a la disponibilidad de las últimas tecnologías, al tiempo que se enfrenta tanto a una creciente competencia mundial como a grandes déficits de inversión.
Con el objetivo de hacer frente a esta pérdida de competitividad, la compañía considera que es necesario replantear el marco regulatorio de infraestructuras y servicios de comunicaciones digitales.
De igual modo, Telefónica mantiene que las prioridades de la Comisión Europea -una de las principales instituciones de la UE– deben basarse en la competitividad, la simplificación regulatoria, las relaciones justas y equilibradas en el ecosistema de Internet y la armonización/finalización del mercado único digital.







