La digitalización no tiene edad

La pandemia nos hizo cambiar de hábitos a todos. El confinamiento provocó que tuviéramos que buscar respuestas en la tecnología, materia en la que no todos tenemos las mismas habilidades ni preparación, y donde los mayores dieron una lección con su adaptación.

27/08/2021

No son sólo palabras sino realidades, y así lo atestiguan las cifras. Seis de cada diez personas mayores ya acceden a internet de manera habitual u ocasional.

El dato lo aporta el Barómetro de Mayores de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP), que destaca una reducción de la brecha digital de este colectivo de hasta 14 puntos desde 2019.

La pandemia y el confinamiento obligó a todos a recurrir a las herramientas tecnológicas como principal baza para seguir en contacto con nuestro entorno cercano, y poder estar informado de lo que ocurría más allá de nuestro domicilio.

Y eso no fue ajeno a los más mayores. Nuevamente dieron una lección de cómo adaptarse a una situación difícil, extraña y complicada, más cuando muchos de ellos vivieron en soledad esas duras semanas.

Casi 13 puntos de incremento

El informe, que compara la evolución de la brecha digital dentro de los mayores en los años 2017, 2019 y 2021, destaca un aumento de los internautas que han pasado de un 46,8 % en 2019 a un 59,5 % en 2021, mientras que todavía hay un 40,5 % que asegura no haber accedido nunca a Internet.

Este alto porcentaje de mayores que no ha usado internet todavía, se debe en gran medida a que casi la mitad del colectivo no cuenta con un ordenador o tableta para acceder y un 33,7 % no tiene ni si quiera un teléfono móvil con conexión a internet.

Y es que aunque los datos son positivos, todavía queda mucho por hacer para que los mayores ‘se enganchen’ a las nuevas tecnologías e ir derribando las barreras y dificultades a las que se enfrentan los mayores a la hora de realizar gestiones y trámites vía telemática y los riesgos de exclusión del colectivo de la sociedad digital en nuestro país.

Más formación

En este sentido, la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España demanda a las administraciones que promuevan “acciones informativas, formativas y de apoyo” que aseguren la calidad de vida y los derechos de las personas mayores.

El informe realizado por UDP en colaboración con el Instituto de Opinión Simple Lógica, señala que el perfil habitual de los internautas en el colectivo de personas mayores es el formado por hombres (55,1%), con una edad de 65 a 74 años (55,7%), con alta capacidad de gasto (56,9%) y sobre todo, quienes tienen estudios universitarios (82,0%).

Es cierto que este aumento en el uso de internet se produjo en todas las franjas de edad, pero no deja por ello de ser importante que entre la franja más débil ante la crisis sanitaria, supieron adaptarse a la situación.

En el Estudio Sociedad Digital en España 2020-21 de la Fundación Telefónica se incide que el porcentaje de usuarios diarios de internet en la franja de los 55 a los 64 años creció 7,8 puntos en 2020, situándose en un 72,7%, mientras que entre los 65 y los 74 años el incremento fue de 7,4 puntos, un 50,7%.

Un aumento que también se vio reflejado entre los que tienen más de 75 años. Los usuarios diarios de 75 y más años suponen el 17,1% del total, 5,2 puntos más que en 2019.

Nuevo escenario

La COVID-19 aceleró el proceso de digitalización en el mundo y en especial, en España, además vino de la mano del 5G que ayudará a que las herramientas tecnológicas sean más manejables para los mayores. A ello, hay que añadir el reto de que la conectividad llegue a todo el territorio nacional, y convertir en 2025 a España como “líder de la hiperconectividad en Europa”, objetivo propuesto por la compañía Telefónica.

Y ese hecho permitirá que la España rural y vaciada, poblada en mayoría por mayores, disponga de una conexión de calidad, y así disfrutar de nuevos servicios, entre ellos, el de la teleasistencia.

Según datos de 2019 del Grupo Banco Mundial, el 19 % de la población española vive en el medio rural, un espacio que sin embargo abarca el 90% del territorio de nuestro país. Con la posibilidad de una conectividad de calidad, los habitantes de estas zonas envejecidas podrán realizar gestiones sencillas con un móvil o con un ordenador, dispositivo preferido por esta franja de edad, y así estrechar la brecha rural en muchos municipios.

De hecho, según el estudio del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto Nacional de Salud Carlos III, la gestión del envejecimiento demográfico es uno de los principales retos para la sociedad, que exige actuar en el área de los cuidados y servicios asistenciales sociales y de salud. Motivo por lo que es necesario que los mayores cuenten con herramientas que rompan con su aislamiento, incluida el uso de tecnología de asistencia a distancia

Aplicaciones para mayores

Las nuevas tecnologías traen otras buenas noticias para nuestros mayores como pueden ser las aplicaciones creadas especialmente para ellos por parte de los desarrolladores. Existen un sinfín de opciones para los teléfonos móviles, de las que se podría hablar sin parar.

Como ejemplo, señalar las que propone la asociación española Conectados Sin Barreras, que trabaja con mayores de 60 años para tratar de disminuir la brecha tecnológica existente, y que están basadas en que aporten autonomía, ayuden a mantener la mente activa, enriquezcan su vida social y puedan cuidar de su salud.

La asociación nombra una serie de apps móviles, con diferentes características pensadas para el uso de los más mayores, y destinadas a que que se puede cambiar la estética del teléfono aplicando una capa de personalización diseñada para personas mayores (Wiser); facilitar el uso de smartphones a personas mayores o con capacidad visual reducida, problemas de visión o ceguera (Help Launcher o Big Launcher) o problemas auditivos (Ultimate volume booster).

También destacan una aplicación para ponerse en contacto con los servicios de emergencia (Help Me) u otra que es un localizador que permite a los familiares del usuario saber dónde está en todo momento (Life360).

El progreso digital y sus constantes beneficios debe abarcar a toda la humanidad y no sólo a una parte, por disponer de mayores conocimientos o estar en una edad con una mayor facilidad de adaptación. La formación y la accesibilidad de las herramientas tecnológicas son necesarias para que esta revolución sea compartida por todos.


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