Qué no pasó con la IA generativa en 2025 y puede pasar en 2026

La IA generativa avanzó mucho en 2025, pero muchas promesas de la IA generativa no se cumplieron en 2025 y se “quedaron a medias”. Te cuento alguna de ellas que ya conoces: agentes “autónomos” sin supervisión, razonamiento infalible y una regulación plenamente operativa… Dicho esto, ¿qué podemos esperar para 2026, desde un enfoque realista? Empecemos por lo que no se cumplió al cien por cien.

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Javier Ocaña Olivares Seguir

Tiempo de lectura: 5 min

2025. Las tendencias de IA generativa que no se hicieron realidad (y por qué)

  • Agentes totalmente autónomos en producción masiva. Se esperaba que los agentes que fueran capaces de realizar tareas de principio a fin se implantaran a gran escala, pero la realidad fue distinta. Las empresas no lograron dar el salto: según McKinsey, casi dos tercios no pasaron de proyectos piloto. Solo el 39% reportó algún impacto financiero en el EBIT, y en la mayoría de los casos fue modesto. Wharton informó que, pese a que el 82% de los líderes usaban IA generativa semanalmente y el 72% medía el ROI, concluyó que 2025 fue un año de “aceleración responsable”, más centrado en mejorar la productividad que en desplegar agentes autónomos de forma generalizada.
  • Fin de las alucinaciones y razonamiento perfecto. Los problemas de precisión y razonamiento siguieron presentes. Hubo casos de desinformación incluso en sistemas avanzados. La OECD.AI alertó sobre riesgos operativos por respuestas incorrectas y reforzó la necesidad de marcos para reportar riesgos. El AI Index 2025 de Stanford confirmó que, aunque hubo avances, persistieron desafíos en seguridad y razonamiento, lo que frenó aplicaciones críticas sin controles adicionales.
  • Regulación completamente aplicada en todo el ecosistema. El AI Act europeo entró en vigor en 2024, pero su implementación fue gradual: las prohibiciones y la formación comenzaron en febrero de 2025, la gobernanza en agosto y las exigencias más estrictas para sistemas de alto riesgo llegarán el 2 de agosto de 2026. El impacto total se espera para 2027. Por eso, en 2025 muchas empresas estaban preparándose, no cumpliendo al 100%.
  • Coste y hardware sin barreras para todos. El gasto creció, pero el hardware se llevó la mayor parte. Gartner estimó que en 2025 se invirtieron 644.000 millones de dólares en IA generativa, y cerca del 80% fue en dispositivos y servidores. La idea de “software primero” quedó eclipsada por la necesidad de infraestructura y equipos con IA, impulsados más por la oferta que por la demanda. IDC calculó 69.100 millones de dólares solo en IA generativa para 2025, con un crecimiento fuerte hasta 2028, muy dependiente del almacenamiento y los datos.
  • Adopción uniforme y productividad a doble dígito para todos. La adopción aumentó, pero de forma desigual. Según la Fed de St. Louis, en EE. UU. la adopción general llegó al 54,6% en agosto de 2025, y solo el 5,7% de las horas laborales se realizaron con IA generativa. Los beneficios fueron modestos: el AI Index de Stanford reflejó ahorros menores al 10% e incrementos de ingresos inferiores al 5% en la mayoría de los casos. La transformación, por tanto, sigue necesitando tiempo y madurez.

Sin embargo, a pesar de estos auspicios no confirmados, no hemos dejado de usarla, nos hemos formado en ella y seguimos su evolución tanto a nivel particular como corporativo.

Entonces: ¿Qué esperamos para este 2026?

2026: Tendencias con alta probabilidad y relevancia

Cumplimiento y puesta en marcha del AI Act (UE)

A partir de agosto de 2026 entrarán en vigor todos los requisitos para sistemas de alto riesgo: gestión de riesgos, gobernanza de datos, transparencia, supervisión humana, robustez y ciberseguridad. También se endurecen las normas sobre transparencia del contenido generado (artículo 50) y las guías prácticas.

¿Qué implica? Los equipos de compliance, seguridad y producto deberán activar evaluaciones de conformidad, etiquetado y trazabilidad, además de la monitorización posterior al lanzamiento en sus flujos de IA generativa.

De pilotos a valor medido y escalado disciplinado

Los datos de 2025 (Wharton y McKinsey) apuntan a que 2026 será un año clave: se consolidarán los benchmarks y la medición del ROI. Las empresas que rediseñen procesos (en lugar de simplemente “acoplar” modelos) y definan objetivos claros de crecimiento e innovación obtendrán mejores resultados.

En una telco, esto significa aplicar agentes en operaciones de red, atención al cliente y desarrollo de software, siempre con controles y sistemas robustos de recuperación.

Arquitecturas “agentic” con gobernanza y seguridad desde el diseño

PwC prevé que los agentes pasen de ser demos a herramientas útiles, pero con orquestación, métricas y principios de IA responsable. El foco estará en autonomía controlada, capacidades multimodales e integración con datos y APIs.

En telecomunicaciones, serán clave los casos de resolución proactiva de problemas, gestión de tickets, optimización de despliegues y operaciones en campo.

Infraestructura: NPUs, GPUs, almacenamiento y datos unificados

El desfase entre expectativas y realidad en 2025 impulsará en 2026 inversiones en almacenamiento escalable, arquitecturas de datos integradas y herramientas para monitorizar modelos. Todo esto para soportar inferencias y ajustes en entornos cloud y edge.

IDC anticipa una ola de infraestructuras de alto rendimiento y gestión unificada de datos para acelerar la analítica y la IA generativa.

Mercado y competencias: adopción alta, pero con habilidades críticas

Aunque la adopción será amplia, los resultados diferenciales se darán donde exista formación en IA, políticas de riesgo y talento especializado. Deloitte y Wharton señalan que el gasto seguirá creciendo y que medir el ROI será la norma.

Conclusiones

2025 nos dejó una lección importante: la IA generativa no cumplió todas las promesas que escuchamos, como cualquier otra tecnología en desarrollo. Los agentes autónomos no conquistaron el mundo empresarial, las alucinaciones siguen siendo un reto y la regulación europea aún está en construcción. ¿Significa esto que la tecnología fracasó? Para nada. Al contrario, se consolidó como una herramienta estratégica para mejorar la productividad y la eficiencia, aunque con pasos prudentes.

Ahora, 2026 se perfila como el año de la madurez. El AI Act será un punto de inflexión: exigirá transparencia, trazabilidad y gobernanza real. Las empresas tendrán que pasar de los pilotos dispersos a proyectos escalados con ROI medido y objetivos claros. Veremos agentes más inteligentes, pero bajo control, arquitecturas seguras desde el diseño y una infraestructura robusta —con NPUs, GPUs y almacenamiento preparado para soportar la nueva ola de datos.

Pero la verdadera diferencia no estará solo en la tecnología, sino en las personas. La alfabetización en IA, la creación de roles especializados y políticas de riesgo serán claves para transformar la IA generativa en ventaja competitiva.

En resumen: 2026 no será el año de las promesas vacías, sino el de la acción estratégica. ¿Estás listo para dar el salto? Telefónica te acompaña en este viaje hacia una IA útil, segura y responsable.

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