Tecnologías son fundamentales para el funcionamiento de las smart cities
Además del 5G, que es clave para las smart cities por sus características, las ciudades inteligentes se apoyan en un conjunto de tecnologías que trabajan de forma conjunta para gestionar mejor los recursos.
A través del IoT (Internet of Things) la ciudad inteligente interconecta sensores y dispositivos de toda la ciudad, que recopilan información en tiempo real sobre el tráfico, el número de residuos, la meteorología, etc.
Toda esta información se recopila y ordena con big data y se almacena mediante Edge Computing y la computación en la nube para tener un acceso rápido a estos datos. Esta información se procesa mediante IA (Inteligencia Artificial), para así poder optimizar procesos y servicios urbanos como la seguridad, la movilidad o la energía. Para dotar de seguridad a todos estos datos recogidos y generados se utilizan tecnologías como el blockchain en la gestión de la información.
En conjunto, todas estas tecnologías crean un sistema que se adapta de manera automática a las necesidades cambiantes de una Smart City.
El papel que puede jugar en el desarrollo de una smart city
La IA puede verse como el cerebro de la smart city. Es esta tecnología la que realiza las tareas de optimizar y automatizar multitud de servicios urbanos de manera dinámica y eficiente.
Permite interpretar la información del tráfico y generar una respuesta óptima para reducir los atascos y emisiones, mediante semáforos inteligentes y optimización de rutas. También puede mejorar la seguridad urbana de forma dinámica, analizando cámaras de seguridad o sensores de densidad de personas para anticipar incidentes. Además, juega un papel fundamental en la reducción de energía, en la respuesta de los servicios de emergencias y mucho más.
De este modo, la IA participa activamente en todas las actividades involucradas en una ciudad inteligente, para así dotarla de capacidad predictiva y adaptativa.
Los aspectos del día a día que en los entornos urbanos que más mejoran gracias a la evolución de las smart cities
Los aspectos diarios que podrían mejorar de una forma más directa en una smart city serían:
- Transporte público, que sería más eficiente y adaptado a la demanda.
- Transporte personal, más rápido por optimización de rutas y semáforos.
- Menor contaminación, lo que supone un aire más limpio y menos ruido.
- Trámites administrativos más sencillos.
- Mayor seguridad en los espacios públicos gracias al control por cámaras y llegada de medios dinámica según la necesidad captada por sensores.
- Mejora de la gestión de los residuos y recursos.
- Iluminación y servicios adaptados a las circunstancias.
Beneficios de las smart cities
Además de promover el ahorro energético, la mejora en la calidad de vida o la sostenibilidad, las smart cities impulsan la innovación y el desarrollo económico al traer talento e inversión tecnológica, generando empleo cualificado.
También se fortalece la participación ciudadana y la transparencia de procesos por el uso de herramientas digitales. Estas herramientas también permiten experiencias culturales y turísticas más personalizadas que enriquecen la vida urbana.
Cómo de diferentes serán las ciudades de la actualidad con respecto a las del futuro
Las ciudades del futuro serán muy diferentes a la idea de ciudad que tenemos en la actualidad.
La automatización jugará un papel fundamental en el día a día, con sistemas inteligentes que gestionarán el tráfico, la energía y la seguridad, entre otras, de manera rápida y casi invisible. Reduciendo costes e impactos ambientales.
La movilidad será eléctrica, autónoma y compartida, favoreciendo una circulación más fluida y reduciendo tiempos de trayectos, contaminación y ruido.
Los entornos urbanos incorporarán más espacios verdes, infraestructuras sostenibles y diseños centrados en el bienestar de las personas.
La administración pública operará en un entorno mucho más digital, que agilizará los trámites y mejorará la transparencia y la participación ciudadana.
En su conjunto, las ciudades del futuro estarán mucho más conectadas y enfocadas a facilitar la vida de las personas.
Qué puede aportar que exista coordinación entre diferentes ciudades inteligentes
La coordinación entre ciudades inteligentes permitirá compartir datos y buenas prácticas, lo que propicia el aprendizaje de experiencias fallidas y exitosas, optimizando así recursos, ya que, con la experiencia y datos de la ciudad vecina, pueden extrapolarse experiencias a la propia.
Se debe de garantizar también la interoperabilidad de servicios, ofreciendo al ciudadano una mejor experiencia a la hora de moverse entre ciudades sin necesidad de utilizar multitud de plataformas. Esta coordinación también ayuda a establecer estándares comunes de seguridad y privacidad. También, esta coordinación ayuda al escalado de proyectos exitosos de una ciudad, entre otras.
Los desafíos a los que se deben enfrentar las smart cities
Las smart cities enfrentan varios desafíos fundamentales que van más allá de la privacidad y las infraestructuras. Las ciudades inteligentes deben superar obstáculos como la gestión de una gran cantidad de datos, el procesado y la seguridad de estos.
La recopilación masiva de información requiere de políticas claras para garantizar la privacidad y la ética de uso, mientras que la ciberseguridad es fundamental para prevenir los ataques que pudieran comprometer la información sensible recopilada.
Otro gran desafío es la interoperabilidad de todos los sensores y dispositivos. Es necesario coordinar todos los sistemas mediante estándares comunes para asegurar la viabilidad de los proyectos sin incrementar excesivamente el coste de estos.
También es crucial asegurar la inclusión digital para que todos los ciudadanos tengan acceso y competencias digitales suficientes para beneficiarse de una smart city.







