¿Qué son las ciudades de quince minutos?

Aunque el concepto de ciudades de quinte minutos nació en 2016, su base teórica se encuentra en las ideas previas de urbanistas incluso del siglo XIX.

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  • Los beneficios que aportan este tipo de desarrollos urbanos pasan por diferentes planos, como el de la salud, el económico o el ambiental.

Ciudades de quince minutos. ¿Qué son?

Las ciudades de quince minutos se pueden definir como el modelo urbanístico que permite mejorar la calidad de vida de las personas dotando a cada barrio de todos los servicios esenciales.

El nombre proviene de la posibilidad de acceder a diferentes espacios a un cuarto de hora a pie, en bicicleta o en transporte público desde el domicilio.

El objetivo es tanto reducir las emisiones al disminuirse los tiempos de uso de los vehículos privados, como mejorar la calidad de vida con la reducción de los desplazamientos.

¿Cuál es el origen de las ciudades de quince minutos?

El concepto de ciudades de 15 minutos lo popularizó a partir de 2016 el urbanista franco-colombiano Carlos Moreno, catedrático de la Universidad París 1 Panteón-Sorbona y asesor de la alcaldía parisina.

La idea fue concebida para descongestionar los entornos urbanos y mejorar la calidad de vida, como hemos comentado anteriormente, basándose en otros conceptos previos como las ciudades jardín de Ebenezer Howard, los vecindarios autosuficientes de Clarence Perry o las aportaciones de Jane Jacobs, quien abogaba por la vida de barrio y la escala humana.

Ebenezer Howard: ciudades jardín

El británico Ebenezer Howard (1850-1928) propugnó la sustitución de las grandes ciudades industriales por asentamientos de una escala menor, con más zonas verdes e incluso tierras agrícolas.

Otras particularidades de estas ciudades jardín por las que abogaba este urbanista londinense son la propiedad comunitaria del suelo, un cinturón verde circundante, un tope de población o un límite para el tamaño.

Clarence Perry: vecindarios autosuficientes

El estadounidense Clarence Perry (1872-1944) creó el concepto “unidad vecinal”, en el que aportaba una visión pionera acerca de la necesidad de incluir en la planificación urbanística una unidad intermedia entre los centros urbanos y los lugares de residencia.

Con el objetivo de reforzar el sentido de comunidad, participó en la formación del Plan Regional de Nueva York, donde incorporó precisamente la noción de unidad vecinal.

Jane Jacobs: vida de barrio y escala humana

En esta misma línea iba el trabajo de la también estadounidense Jane Jacobs (1916-2006), quien abogaba por la escala humana, entendida esta como la contribución de las personas a su propia idea de ciudad.

Su defensa de la vida de barrio pasaba por criticar la zonificación estricta y los proyectos de grandes autopistas en Nueva York, ejemplificado en la defensa del Greenwich Village en el que habitaba.

¿Qué beneficios aportan las ciudades de quince minutos?

Como hemos comentado anteriormente, la premisa básica y fundamental sobre la que se sustentan las ciudades de quince minutos está en la mejora de la calidad de vida, una idea que, en sí misma, puede resultar bastante amplia.

Ventajas para la salud

Por concretar esta idea, podríamos acotar algo más sus beneficios. Por ejemplo, la reducción de los desplazamientos diarios dentro de la ciudad genera un mayor tiempo libre, que puede utilizarse para fines varios como la familia, el descanso o el ocio.

Asimismo, la calidad de vida también se ve mejorada desde el punto de vista de la salud física y la mental. En el primer caso, los desplazamientos a pie o en bicicleta suponen un incremento en la actividad física, con la consiguiente reducción del sedentarismo y otras consecuencias indirectas como la reducción de la posibilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Respecto al plano mental, la reducción de atascos y la minimización de los desplazamientos también genera una reducción del estrés y la ansiedad asociada al tráfico.

Ventajas ambientales

Como consecuencia de la reducción de los desplazamientos se producen también beneficios desde la perspectiva medioambiental, puesto que la menor emisión de gases de efecto invernadero acarrea una mejora en la calidad del aire.

Asimismo, las ciudades de quince minutos suelen ir acompañadas también de espacios peatonales, carriles bici o zonas verdes, que ayudan a reducir la temperatura urbana.

Otras ventajas

En el plano económico, las ciudades quince aportan un impulso al comercio local, de modo que se reactiva la economía de barrio beneficiando los negocios de proximidad.

También desde la perspectiva de la vida comunitaria ayuda a la cohesión social, puesto que el incremento de la interacción entre vecinos ayuda igualmente a fortalecer el sentido de pertenencia y común.

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