- A Antonio Meucci (1808-1889) le llegó el reconocimiento de la invención del teléfono más de cien años después de su muerte.
Origen y formación de Antonio Meucci: vida en Italia
El 13 de abril de 1808 nació en Florencia Antonio Meucci, inventor del teléfono… aunque hasta casi dos siglos después de venir al mundo no recibió el reconocimiento oficial.
A los 13 años entró en la Academia de Bellas Artes de su ciudad natal donde estudió química y mecánica, que abarcaban toda la física conocida entonces, incluidas la acústica y la electrología.
Su interés científico se puede apreciar en que mayo de 1825, con motivo de unos fuegos artificiales, ideó una potente mezcla propulsora para cohetes que escapó a su control y acabó haciendo daños en la conocida plaza de la Signoria.
Por ello fue arrestado como sospechoso de conspiración, volviendo a ser detenido tiempo después por su militancia en la Carboneria, una sociedad secreta opuesta a la ocupación napoleónica de la península itálica.
Por estas cuestiones, Meucci acabó huyendo al continente americano, no sin antes -mientras trabajaba como maquinista en un teatro- inventar precisamente un artilugio que transmitía sonidos de un punto a otro del proscenio, una especie de teléfono acústico.
Un dispositivo que posibilitaba dar y recibir órdenes sin que se enterara el público gracias a dos tubos empotrados en la pared que permitía a los técnicos del techo hablar en voz baja con los técnicos y el personal de escena.
En este teatro conoció también a su amigo Nestore Corradi, cuyos bocetos sobre el ‘teletrófono’ sirvieron posteriormente como una de las pruebas de la paternidad de Meucci en la invención del teléfono.
Huida de Italia y llegada a Cuba y Estados Unidos
En 1835 Meucci y su esposa, Ester Mochi (quien sería también protagonista en el invento del teléfono), emigraron a La Habana, donde él se convirtió en el ingeniero jefe del Gran Teatro Tacón y ella en la directora de vestuario.
Durante su estancia en Cuba (que se alargaría 15 años) comenzó a estudiar electromedicina, lo que le acabó llevando a concebir un primer sistema telefónico en 1849. Por contextualizar, y por la importancia que tuvo en el desarrollo de la historia, en aquel momento Alexander Graham Bell tenía apenas dos años de edad.
1850: llegada a Nueva York
Tras década y media en Cuba, se trasladaron a Nueva York, donde pasarían el resto de su vida. Allí, Meucci abrió una pequeña fábrica de velas sin humo, lo cual le valía para contar con ingresos con los que poder sobrevivir.
En ese momento, su mujer ya estaba paralizada por la artritis y confinada en el dormitorio de la planta superior, con la importancia que esto tuvo en la historia del teléfono.
En este mismo inmueble de Staten Island el matrimonio acogía también huéspedes para poder conseguir más ingresos. Por esta razón residió allí durante un periodo de unos tres años Giuseppe Garibaldi, quien pasaría a la historia como figura clave de la unificación italiana.
De hecho, fruto de esa amistad, en la actualidad la que fue su casa acoge el Garibaldi Meucci Museum.
Invento del ‘teletrófono’
Fue precisamente en este domicilio del distrito neoyorquino de Staten Island donde Meucci inventó un aparato al que llamó ‘teletrófono’ y que posteriormente, como veremos más adelante, se acreditó como el invento oficial del teléfono.
El hecho de que su esposa estuviera postrada en otra estancia, tal y como hemos mencionado con anterioridad, es lo que llevó al inventor italiano a plantearse una innovación para comunicarse entre una habitación y otra.
Meucci transmitió por primera vez la voz humana en 1849 realizando experimentos todavía en la Habana, como hemos apuntado previamente, pero lo perfeccionó ya en Estados Unidos en 1854.
Seis años después, en 1860, el científico florentino hizo pública su demostración y publicó una descripción del invento en el periódico de la comunidad italiana de Nueva York, L’Eco d’Italia.
Por motivos económicos no pudo comercializar su invento y aunque registró un aviso de invención (“caveat”) más económico que la patente el 28 de diciembre de 1871, requería una renovación anual que no pudo prorrogar en 1874.
Polémica con Graham Bell
Esta no renovación en 1874 por no disponer de los 10 dólares correspondientes es lo que derivó en que Graham Bell pudiera registrar la patente del invento de este aparato, algo que sucedió dos años después.
Esta lucha por los derechos de la invención del teléfono desembocó en años de litigios, llegando el Gobierno de Estados Unidos a intervenir contra la American Bell Telephone Company alegando que la patente de Bell se había obtenido mediante fraude y tergiversación, apoyando la versión de Meucci.
De hecho, el 13 de enero de 1887 se presentó una demanda formal del Gobierno contra Bell para anular su patente presentándose pruebas de que Meucci había exhibido un aparato de transmisión de voz en Nueva York ya en 1860, como hemos mencionado antes.
Sin embargo, la desaparición de los prototipos que Meucci había enviado al laboratorio de la Western Union para su demostración desaparecieron sin que nunca pudieran recuperarse.
Todo ello finalizó en que, a pesar de los indicios, los tribunales dieron la razón al científico escocés con el argumento de que el dispositivo de Meucci era mecánico y no eléctrico, lo que no cumplía con los requisitos técnicos de la patente de 1876 presentaba por Bell.
El fallecimiento de Meucci en 1889 provocó que el caso se desestimara dejando la patente en manos de la compañía de Bell.
No obstante, esta polémica surgida en el siglo XIX sobre la autoría de la invención del teléfono estaba lejos de escribir su última página y, de hecho, no se cerró hasta el siglo XXI.
2002: llega el reconocimiento oficial por la invención del teléfono
En concreto, el 11 de junio de 2002, en su resolución 269, el Boletín Oficial de la Congreso de Estados Unidos reconocía que “si Meucci hubiera podido pagar la tasa de 10 dólares para mantener la salvedad después de 1874, ninguna patente podría haber sido expedida a Bell”, añadiendo que “es el sentido de la Cámara de Representantes que la vida y logros de Antonio Meucci deben ser reconocidos,” así como “su trabajo en la invención del teléfono”.
Preguntas frecuentes
Meucci nació el 13 de abril de 1808 en Florencia.
Meucci falleció a los 81 años en Nueva York, concretamente el 18 de octubre de 1889.
Por haber inventado el teléfono, aunque el reconocimiento le llegó más de un siglo después de morir.
Aunque la respuesta no está exenta de polémica, puesto que Graham Bell lo patentó en 1876, el Congreso de Estados Unidos reconoció en 2002 a Antonio Meucci como el inventor del teléfono.
El líder revolucionario italiano vivió durante tres años en la casa de Meucci en Nueva York antes de la unificación italiana.







