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Nuevos escenarios para las empresas en la era digital

Tanto las relaciones laborales como el mercado de trabajo están cambiando gracias a la irrupción de la economía digital en las sociedades. Esto abre un nuevo modelo de producción que afecta a la casi totalidad de las actividades empresariales en todos los sectores.

Antes de la pandemia el teletrabajo apenas alcanzaba al 5% de los trabajadores asalariados en España, según datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística, INE. Ya en 2019, este modelo laboral estaba viviendo una tendencia al alza, aunque todavía su incorporación en las empresas fuera poco significativa, y su aplicación se extendiese sobre todo al sector de las telecomunicaciones y las nuevas tecnologías. Lejos quedaba de otros estados de la Unión Europea, como Países Bajos, que alcazaba el 14%, Finlandia con un 13,3% o Luxemburgo con un 11%.

En el caso de los trabajadores por cuenta propia, en España, el porcentaje de ocupados que normalmente trabajan desde su casa llegaba al 15%, y en este caso las diferencias crecían hasta el 46,4% en Finlandia, el 44,5% en Países Bajos y el 43,6% en Austria.

 

Nuevos escenarios

Sin embargo, la crisis sanitaria supuso un impulso hacia la digitalización de las empresas y de las personas, y consiguió que el mundo siguiera en marcha. Durante los peores días de la pandemia, casi la mitad de las empresas españolas pudieron optar por el trabajo en remoto, tal y como indica el Indicador de Confianza Empresarial, lo que ha favorecido, desde entonces, el crecimiento tanto del teletrabajo como el desarrollo de un modelo mixto en el que se combina la actividad en remoto con la presencial.

Esta corriente se ve favorecida por el hecho de que España es un país inmerso en la cuarta revolución industrial, y cada vez más conectado. En 2019, según Fundación Telefónica “9 de cada 10 españoles tenían acceso a internet, y 3 de cada 4 hogares tenían cobertura de fibra óptica”. Esta tecnología de banda ancha es la que más está creciendo, ya que ha pasado del 63% al 77% en dos años, una implantación que sitúa a España en el primer lugar en cuanto a cobertura y clientes de fibra óptica en Europa.

Esta transformación tecnológica implica grandes desafíos que afectarán prácticamente a la totalidad de actividades empresariales y llevará necesariamente a los negocios tradicionales a actualizarse abriendo vías completamente novedosas de actuación. Pero las empresas todavía deben reforzar sus planes de digitalización, ya que tal y como señala el estudio de PwC Industria 4.0 Global Digital Operations Study 2018, “2 de cada 3 empresas españolas se están quedando rezagadas en el proceso de digitalización, y solamente el 20% de sus ingresos procede de productos y servicios digitales”. En este sentido, la digitalización de Pymes y autónomos puede contribuir a la recuperación económica tras la crisis de la Covid-19, generando empleo y riqueza.

 

Acceder a la digitalización

Adoptar una movilidad y una flexibilidad en el puesto de trabajo es prioritario, sobre todo para hacer frente a próximas crisis y mantener a actividad de las pymes españolas. Una de las estrategias que deben acometer es la de facilitar a sus empleados el acceso a la conectividad que les permita desarrollar sus actividades de la mejor forma posible sin importar dónde estén.

Las empresas además deben prepararse para dar el salto al uso de tecnologías disruptivas como Internet de las Cosas con la Inteligencia Artificial, el Big Data, el Cloud y el Edge Computing, además de otras tecnologías, como Blockchain, que les ayude a optimizar los procesos, mejorar los tiempos de fabricación y minimizar los costes de producción, o aquellas plataformas que les abra nuevas vías para seguir ofreciendo sus servicios, por ejemplo, creando nuevos canales de venta o comunicación con sus clientes.

Como consecuencia de esa transformación digital, deberán hacer frente a nuevas amenazas como los ciberataques. Minimizar estas adversidades pasa por la capacitación digital de los empleados, que les permita hacer un uso productivo y responsable de los medios tecnológicos que tienen para desarrollar un trabajo colaborativo en remoto. Además de procurar que los empleados adquieran las competencias necesarias para el uso de las herramientas digitales, las empresas deben velar por el bienestar de sus empleados.

 

Formación y adaptación

Al igual que las empresas deberán explorar nuevas vías de crecimiento en este nuevo panorama digital, las personas deberán adaptarse a las nuevas necesidades que plantea esta revolución tecnológica.

Tal y como reflexionaba José Joaquín Flechoso, presidente y fundador de la asociación Cibercotizante, en el #ForoTelos 2020, “la digitalización plantea nuevas relaciones laborales una nueva forma de trabajo y de vida” en un contexto en el que, aunque desaparezcan unos empleos, el desarrollo tecnológico favorecerá la creación de otros distintos y el crecimiento de muchos que ya existen.

En estos nuevos escenarios, la formación debe ser una herramienta fundamental para el crecimiento de las personas y de la recapacitación profesional de los trabajadores. Por eso Telefónica trabaja para asegurar el acceso igualitario a una formación técnica, profesional y superior de calidad, y aumentar el número de personas con competencias digitales que les permita acceder a un empleo de calidad y al emprendimiento.

Poner la tecnología al servicio de la educación permitirá que las personas puedan formarse en cualquier etapa de su vida, actualizar sus habilidades y conocer nuevos lenguajes comunicativos para adaptarse con éxito a las necesidades de un mundo digital en constante cambio, para que nadie se quede atrás.

Empresas en la era digital