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Preámbulo

Nuestras economías están inmersas en un proceso de rápidos cambios. La crisis financiera y la posterior recesión económica han modificado el entorno económico global en el que los mercados emergentes están ganando protagonismo mientras que las economías más desarrolladas se encuentran todavía lastradas por un débil crecimiento económico.

En esta coyuntura, es aún más destacable el surgimiento de la economía digital en un periodo de prolongada crisis como motor de transformación social y económica. Las nuevas tecnologías basadas en la conectividad móvil, las redes sociales, el Cloud Computing y el Big Data están liderando los procesos de transformación, impulsando la innovación e incrementando la eficiencia. El concepto “innovestment”, innovación más inversión, surge así como la energía que alimenta un nuevo círculo virtuoso. Es decir, el atractivo de las tecnologías digitales impulsa la demanda de los consumidores, propiciando el crecimiento y la creación de empleo, lo que a su vez permite a las sociedades un uso más eficiente de sus recursos, así como una mayor productividad y competitividad de las economías.

La conectividad es la clave en este mundo digital e Internet sus cimientos. En muchas ocasiones, se desconoce qué es Internet: 

Internet es un conjunto de redes físicas conectadas globalmente que posibilitan la transmisión de información entre dos puntos, al que se suman recursos para almacenar datos y elementos sociales posibilitando la colaboración y comunicación entre las personas.

La conectividad de alta velocidad a Internet y los servicios innovadores son así los catalizadores de la Revolución Digital, en la que Telefónica tiene un protagonismo fundamental.

En cualquier caso, esta revolución no ha hecho más que empezar: se espera que durante los próximos cinco años la economía digital presente un crecimiento anual del 5% en los países del G-20, tasa que alcanzará hasta el 18% anual en países en vías de desarrollo.

Este crecimiento económico que se producirá a lo largo de todo el mundo tiene el potencial de mejorar sustancialmente las expectativas personales y profesionales de miles de personas en el mundo, con independencia de cuál sea su lugar de residencia o de trabajo.

En la actualidad dos tercios de la población mundial no dispone de conexión a Internet, y para la tercera parte restante la mejora de las redes e infraestructuras es una necesidad que deberá ser satisfecha para responder al incremento masivo del tráfico de datos.

Las inversiones necesarias tendrán que ser financiadas por el sector privado y muy especialmente por los proveedores de servicios de comunicaciones y de banda ancha. Por ello, consciente de los retos a los que nos enfrentamos y a pesar del complicado contexto económico, Telefónica ha invertido casi 50.000 millones de euros en los últimos cinco años.

La tecnología digital ha modificado los ciclos económicos y ha difuminado las fronteras geográficas. Todo se ha acelerado hasta tal punto que el éxito o el fracaso tienen hoy duración muy corta. Las bajas barreras de entrada, los costes mínimos asociados a la innovación, y la alta velocidad de adopción de nuevos productos por parte de los usuarios, han hecho de la Revolución Digital una revolución imparable. Nos guste o no, las sociedades y las empresas van a cambiar. Es más, aquellas economías, sociedades o empresas que adopten el cambio podrán prosperar, mientras que las que permanezcan estáticas se quedarán atrás.

Esta Revolución Digital es el periodo de transformación económica, tecnológica y social más importante que hemos vivido desde la Revolución Industrial. Es lógico que un cambio de tales magnitudes plantee nuevos retos a los responsables políticos y los reguladores.

Telefónica, en este documento, ha querido poner de relieve los asuntos más relevantes del ecosistema digital y los retos a los que nos enfrentamos. Todos ellos merecen un amplio debate por parte de los que conforman la economía digital. A este respecto, resulta imprescindible que todas las políticas y normativas sean un fiel reflejo de la siempre cambiante realidad digital si queremos liberar el máximo potencial del mundo digital para beneficio de los consumidores, las empresas y las administraciones públicas.

En este sentido no existen respuestas inmediatas ni sencillas, ya que el entorno competitivo de la economía digital es sumamente complejo y de rápida evolución a lo largo de toda la cadena de valor de Internet. Por ello, es crucial que los responsables políticos y reguladores se centren en lo realmente importante: promover las inversiones, la competencia y la innovación. Más aún, debemos asegurar que todas las políticas ancladas en el siglo XX no obstaculicen el crecimiento, la innovación y la protección de los consumidores en el siglo XXI. Somos conscientes de las dificultades que entraña adaptar las normativas al ritmo de la tecnología y los mercados; por ello, más que nunca, debería existir una colaboración estrecha entre el sector público y el privado partiendo de una visión común.

Por otra parte, consideramos que la regulación debe limitar su campo de acción a los casos puntuales en los que no sea suficiente la aplicación de la legislación vigente en materia de competencia. Adaptar las distintas regulaciones al nuevo mundo digital no equivale a crear nuevas regulaciones. En muchas ocasiones, en entornos altamente dinámicos y cambiantes como el tecnológico, un enfoque de políticas orientadas a resultados puede ser más fructífero. Esto se traduce en el desarrollo de un marco regulatorio más inteligente, flexible, ágil y equilibrado que aplique las mismas reglas a los mismos servicios.

Como punto de partida, hemos elaborado nuestro Manifiesto Digital con un decálogo de recomendaciones cuyo propósito último es mejorar la experiencia de los consumidores en Internet a la vez que se propician mayores inversiones en infraestructuras digitales.

La Revolución Digital tan solo acaba de empezar. Nuestra visión en este nuevo mundo es sencilla: creemos que la tecnología debería estar al alcance de todas las personas para ampliar sus perspectivas personales y profesionales.

Telefónica, una telco digital, encabezará e impulsará este proceso de transformación y ayudará a todo el mundo a acceder a lo mejor que ofrece la tecnología y a disfrutar de un mundo fascinante. La tecnología pone a nuestro alcance posibilidades inimaginables y puede mejorar nuestra vida de mil formas. Animo a todos a sumar esfuerzos para liberar todo el potencial de la economía digital.

José María Álvarez - Pallete
Presidente Ejecutivo de Telefónica S.A.

El Manifiesto Digital

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