Transformación digital

 

La transformación digital es un factor clave de la actividad económica a escala mundial

Numerosos estudios internacionales demuestran que las inversiones en banda ancha y el apoyo al uso de Internet impulsan el crecimiento económico y la productividad más que otras actividades alternativas.

Según datos del World Economic Forum, la imparable digitalización de la economía ha incrementado la producción a escala mundial en 141.000 millones de euros a lo largo de los dos últimos años, ha generado 6 millones de puestos de trabajo en el mismo plazo y está impulsando modelos de negocio innovadores.

En los países en desarrollo, la digitalización podría contribuir a sacar de la pobreza a más de 500 millones de personas a lo largo de la próxima década.

 

 

  • LA ECONOMÍA DIGITAL

    La economía digital está formada básicamente por el sector de las TIC y comprende principalmente cuatro sectores: telecomunicaciones, tecnologías de la información, electrónica de consumo y contenidos digitales. En conjunto, el sector de las TIC gasta 4,32 billones de euros, un tercio de los cuales corresponde solo a las empresas de telecomunicaciones.

    Las inversiones en tecnologías de la información y telecomunicaciones tienen un impacto positivo directo en forma de aumento de la productividad, descenso de las tasas de desempleo crecimiento del PIB. Por ejemplo, según estudios realizados por la ERT, las inversiones dedicadas a aumentar la penetración del acceso a Internet por banda ancha inciden directamente en el crecimiento del PIB, de forma que un aumento del 10% de dicha penetración incrementa en un 1,5% el PIB.

    Según el WEF, las inversiones dedicadas a aumentar en un 10% el grado de digitalización de los países, producen un crecimiento del PIB per cápita del 1,02% y un descenso automático de las tasas de desempleo.

  • CARACTERÍSTICAS DE LA ECONOMÍA DIGITAL

    La competencia dentro de estos mercados digitales, y también entre ellos, es feroz. De hecho, es muy frecuente que las empresas procedentes de uno de estos mercados entren en otros y los desequilibren con su actuación.

    Este carácter dinámico y rupturista, junto a su impronta global, es propio de la cadena de valor de Internet, donde las distintas empresas se desplazan a eslabones adyacentes en busca de mayor eficiencia y potencia de mercado.

  • LA ECONOMÍA DIGITAL Y EL EMPLEO

    Quizá la primera reflexión debería ser si existe una alternativa a la Economía Digital, sean sus efectos positivos o negativos. Creemos que no hay alternativa.

    El desarrollo de la sociedad de la información y la digitalización en los distintos sectores productivos es un hecho imparable, como lo fue en su día la Revolución Industrial.

    Por tanto,  debemos promover los cambios necesarios que nos permitan aprovechar al máximo los aspectos positivos que este nuevo modelo económico. De hecho, creemos firmemente que más que una destrucción de empleo, lo que se está produciendo es una transformación de su tipología y distribución.

    Las sociedades y los individuos que sean capaces de adaptarse a este nuevo entorno serán los que podrán disfrutar en mayor medida de los aspectos positivos de este cambio.

  • LA IMPORTANCIA DE UN ENTORNO PROPICIO PARA LA INVERSIÓN

    Es urgente que las autoridades faciliten al máximo las mejores condiciones para la inversión en TIC, favoreciendo entornos legales predecibles, equilibrados y livianos. Estos permitirán florecer proyectos innovadores que creen empleos de calidad en sustitución de aquellos que la propia digitalización de la economía vaya haciendo obsoletos. De lo contrario, corremos el riesgo de que el balance, en términos de empleo de la economía digital en los países que mantengan estructuras legales rígidas, termine siendo negativo.

    Esto es lo que ya estamos experimentando en regiones como Europa que, frente a Estados Unidos y ciertos países asiáticos, ha perdido la relevancia que mantenía en la economía tradicional, lo que está provocando una creciente destrucción de puestos de trabajo.

  • ES NECESARIO ALCANZAR UNA ECONOMÍA DIGITAL EQUILIBRADA

     

    De las 10 principales empresas de Internet por capitalización bursátil, 8 tienen su sede en EE.UU. y otras 2 en China. En la actualidad, solo una de las 25 mayores empresas de Internet procede de Europa y el 83% de la capitalización bursátil global de compañías de Internet pertenece a sociedades con sede en EE.UU.

    Estos desequilibrios masivos y asimetrías económicas están amenazando el desarrollo sostenible y la estabilidad de la economía digital global.

    Uno de los motivos que está propiciando el crecimiento imparable de este desequilibrio son las obligaciones regulatorias tan dispares que existen entre distintos agentes que, aun ofreciendo servicios equivalentes, se ven sometidos a cargas diferentes en función de su sector de procedencia.

    Telefónica es partidaria de la modernización de las normas con el objeto de que se apliquen las mismas reglas para todos los servicios.