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¿El mismo servicio pero con otras reglas?

En 1997, cuando se adoptó la primera Directiva sobre privacidad en la UE, es probable que las normativas sobre protección de datos para las telecomunicaciones estuvieran probablemente justificadas, pero actualmente, con una gama tan amplia de empresas que ofrecen servicios online recopilando y procesando volúmenes aún mayores de datos personales, no existe justificación alguna para un enfoque de ese tipo.

Igualmente absurdas resultan las obligaciones establecidas específicamente para los operadores de telecomunicaciones recogidas en la Directiva sobre la conservación de datos o en la regulación relativa a las medidas aplicables en los casos de violación de datos personales. Esto se convierte en una desventaja competitiva significativa al compararse con los proveedores de servicios online.

El uso distinto de los datos por parte de los diferentes tipos de empresas se basa en las diferencias normativas: los proveedores de telecomunicaciones no pueden utilizar la información incluida en los mensajes de texto, sin embargo, los contenidos de un correo electrónico basado en una web y los mensajes instantáneos se usan de forma rutinaria por otras compañías TIC para la publicidad selectiva.

Esto resulta confuso para los clientes y es además injustificable desde un punto de vista jurídico. Considerando la convergencia global y la competencia como telón de fondo, la coexistencia de toda esta variedad de normas específicas para el sector con el futuro Reglamento General de Protección de Datos de la UE (GDPR) sería incompatible con los principios de neutralidad tecnológica y de sector. El resultado sería negativo tanto para los consumidores como para las empresas ya que los primeros podrían advertir distintas y por tanto inconsistentes experiencias de privacidad en servicios funcionalmente equivalentes. A fi n de discernir el nivel de protección de sus datos personales, los usuarios se verían en la obligación de saber si el servicio lo presta un operador de telecomunicaciones o un proveedor de servicios online.

El proceso de revisión actual del marco jurídico de Protección de Datos de la UE presenta una oportunidad única para proporcionar unas reglas de juego realmente uniformes y aplicar unos principios tecnológicos neutros a todas las partes interesadas.

En el nuevo mundo de la convergencia, las diferencias entre sectores son injustificables y deberían desaparecer a fi n de permitir un crecimiento sostenido en todo el ecosistema digital. La mejor opción para los consumidores consistiría en incluir el principio de confidencialidad de las comunicaciones dentro de la legislación general de protección de datos, eliminado así la necesidad de la Directiva de Privacidad Electrónica (e-Privacy Directive).