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Cooperación sectorial para un nuevo estándar de Near Field Communication (NFC o comunicación de campo cercano)

Con origen en 2011, el estándar NFC pretende impulsar los servicios de pago a través del móvil en Europa definiendo las herramientas para el desarrollo de un ecosistema NFC basado en las tarjetas SIM. Este estándar está siendo desarrollado en la actualidad a través de un enfoque intersectorial en el que participan principalmente operadores de redes móviles y fabricantes de terminales.

En el proceso de estandarización de la NFC participan más de 40 agentes del sector, lo que permite el desarrollo de la competencia dentro del propio estándar, a diferencia de lo que sucede en las estructuras de mercado cuasi monopolísticas que con frecuencia generan las plataformas privadas. En el lanzamiento de un nuevo servicio de red como el de monedero móvil NFC, resulta también decisiva la participación de todas las partes interesadas. Además, la tecnología NFC resulta crucial para la introducción de nuevos servicios en otros sectores como transporte, logística o comercio minorista.

Teniendo en cuenta la trayectoria del desarrollo tecnológico y el nivel de competencia global que existe en el sector de las telecomunicaciones, es imprescindible para lograr el éxito de NFC que la estandarización sea rápida y tenga en cuenta el tiempo de comercialización del producto. La llamada iniciativa Euro 5 (en la que participan Deutsche Telekom, France Telecom/Orange, Telecom Italia, Telefónica y Vodafone) fue la primera iniciativa para acelerar el imprescindible proceso de estandarización e interoperabilidad de los sistemas a fin de desarrollar modelos de negocio.

La investigación abierta por el Comisario Almunia generó incertidumbre jurídica, además de solicitar un cambio en la metodología de trabajo establecida, lo que retrasó la salida del producto al mercado.

A fin de apoyar estas necesidades legítimas de coordinación y tiempo de comercialización, la Comisión Europea en su conjunto ha de asumir un papel clave para garantizar y facilitar que se promueva una coordinación estratégica entre los distintos sectores en la creación y promoción de estándares.

La legislación vigente en materias de defensa de la competencia no debería obstaculizar los procesos de estandarización. Concretamente, en los sectores en los que la interoperabilidad está en juego, las autoridades deben comprender la necesidad de colaboración entre competidores del mercado. No hay necesidad de cambiar la normativa de defensa de la competencia, pero el desarrollo de una política de defensa de la competencia y la intervención de las autoridades debería ser lo suficientemente flexible como para responder a las necesidades de tiempo de comercialización que requieren los mercados y las compañías.