El mundo se transforma con rapidez
El mundo se transforma con
rapidez: se multiplican los retos globales; cambian los hábitos de
las personas y las necesidades de las empresas; surgen nuevas
oportunidades para las compañías del sector de las
telecomunicaciones…
El uso del teléfono móvil se ha
popularizado. En los países desarrollados las tasas de
penetración superan ya el cien por cien, y los usuarios demandan
nuevas funcionalidades: televisión y vídeo en el móvil, mensajería
instantánea, etc. En otros países, el crecimiento actual y el que
se espera en los próximos años es significativo. Aunque sólo uno de
cada dos tiene teléfono móvil, ya hay más de 600 millones de
ciudadanos chinos que lo usan a diario.
En España, el 95% de las empresas tienen acceso de Banda
Ancha a Internet y más de la mitad dispone de página web
corporativa (2008). El 25% de las declaraciones de la renta
realizadas en 2008 se presentaron por Internet, y más del 87% de
los centros educativos cuentan ya con acceso de Banda Ancha a
Internet.
Los usuarios adoptan los nuevos
hábitos con rapidez. Los usuarios actuales ya han adquirido
un hábito que cada vez es más común: estar siempre conectados. Lo
hacen utilizando múltiples medios: teléfono, ordenador, smartphone,
etc. y diversas tecnologías, de forma transparente.
Muchos de ellos, sobre todo los más jóvenes, asumen y ejercen
con naturalidad su innata capacidad multitarea: pueden, por
ejemplo, contestar al teléfono mientras navegan por Internet o
escriben un correo electrónico.
Además, son conocedores de la gran oferta disponible, a un
solo golpe de ratón, en Internet y demandan, y seleccionan,
soluciones personalizadas y de calidad.
Los dispositivos son cada vez más
potentes y ofrecen nuevas funcionalidades. Los dispositivos
actuales de uso personal y familiar son mucho más potentes que los
de hace tan solo unos años. Los smartphones, como el iPhone y
otros, los netbooks o la TV conectada, disponen cada vez de más
funcionalidades para los usuarios y nuevas posibilidades para las
operadoras.
Desde un dispositivo de bolsillo, como el iPhone, un usuario
puede realizar, de forma sencilla y segura, compras y transacciones
electrónicas o conectarse y conversar con los integrantes de sus
redes sociales mientras recibe mensajes publicitarios
personalizados.
El usuario ya no es sólo un consumidor sino que también es un
creador de contenidos. El número de blogs ha crecido de forma
exponencial en los últimos años hasta alcanzar la cifra de 130
millones a finales de 2008.
Los usuarios de las redes sociales
aumentan con rapidez. El número de usuarios de Facebook se
multiplicó por 8 en 2 años hasta llegar a más de 100 millones en
diciembre de 2008. En España, el 83% de los jóvenes españoles
utilizan redes sociales.
China, con sólo el 18% de penetración, es ya el país con más
usuarios de Internet en el mundo. India, con una penetración del
5,4%, es el cuarto.
La cantidad de contenidos digitales seguirá creciendo y se
podrán almacenar en su totalidad.
La vida digital de los ciudadanos
será cada vez más intensa. Se espera que los contenidos en
formato digital se multipliquen por 10 hasta el año 2011 y alcancen
la cifra de 2 Zettabytes (2 billones de Gigabytes) en 2016. El
coste y el tamaño de las memorias disminuirá de forma significativa
en los próximos años (se dividirá por 50 entre 2007 y 2015) y será
posible almacenar digitalmente todo lo que oímos, vemos, decimos y
hacemos.
En Europa, la información que transportan las operadoras se
ha multiplicado por 6 en el periodo 2002-07 hasta alcanzar la cifra
de 16 Exabytes (1 Exabyte = 1.000 millones de Gigabytes).
El correo electrónico es la
herramienta de trabajo esencial para la mayor parte de las
personas. Los jóvenes prefieren, sin embargo, la mensajería
instantánea y las redes sociales. Casi todos pedimos un rápido y
sencillo acceso a buscadores así como aplicaciones en Internet para
cubrir nuestras necesidades de información.
Muchos usuarios ya se han acostumbrado a disponer y escuchar
al instante cualquier versión de cualquier canción que se haya
compuesto en la historia. La televisión también evoluciona gracias
a nuevas aplicaciones y servicios TIC. No sólo será una TV en alta
definición y en 3D sino que será una TV personalizada y conectada
mediante la que los usuarios también podrán comunicarse.
Las Tecnologías de la Información
y de las Comunicaciones son un agente impulsor del progreso
socioeconómico de los países. Ayudan a mejorar la
productividad y la competitividad de las empresas y, por tanto,
contribuyen al crecimiento económico.
En el momento actual de crisis global, el sector de las TIC
muestra un comportamiento más favorable que otros sectores. Según
la consultora IDC, en 2009 la inversión mundial en tecnología
crecerá un 2,9%, y Gartner Inc. estima que la venta de teléfonos
móviles crecerá un 6%7. Los resultados de un estudio presentado por
Telefónica indican que en periodo de crisis los gastos en
telecomunicaciones se ven menos afectados que los de otros
sectores.
Hay dos razones principales por las que, en este periodo, el
sector TIC se mantiene mejor que otros. En primer lugar hay que
considerar que las TIC siguen evolucionando e incorporando
innovación a un ritmo superior al de otros sectores: aparecen
nuevas tecnologías, disminuyen los precios de los servicios y de
los dispositivos, se incorporan nuevos países y mercados
emergentes, etc. En segundo lugar, tanto el sector público como el
privado asumen que el uso de las TIC supone un estímulo para la
mejora de la productividad y, como consecuencia, para el
crecimiento económico.
Las importantes inversiones en
infraestructuras que están realizando las compañías del sector TIC
tienen un impacto directo en el crecimiento del PIB de los países y
en la generación de empleo por lo que constituyen una
importante palanca para la creación de un modelo productivo más
eficaz y, así, acelerar la recuperación económica.
Todo ello genera una serie de oportunidades en los diferentes
mercados que las compañías del sector están en condiciones de
cultivar. Los consumidores buscan obtener confianza y valor en los
servicios que se les ofrecen, las empresas necesitan aumentar su
productividad para seguir siendo competitivas, y las
Administraciones tienen que mejorar su eficiencia y dinamizar el
uso de las TIC en sectores como la Sanidad, la Educación y la
Justicia.